Los contaminantes en peces del Mediterráneo que forman parte de la dieta habitual en España acaban de revelar una dimensión que escapa a los controles alimentarios actuales. Un equipo de la Universidad de Córdoba identificó 81 sustancias tóxicas en cuatro especies de consumo cotidiano: merluza, sardina, boquerón y salmonete. Casi la mitad eran metabolitos, es decir, el producto del procesamiento químico que el propio pez realiza sobre el contaminante original.
El estudio, desarrollado por el Departamento de Química Analítica del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente (IQUEMA) de la UCO, analizó 120 especímenes mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución. La plataforma rastreó alrededor de 11.000 sustancias posibles entre contaminantes originales y sus metabolitos derivados, según informó EFEverde.
Entre los compuestos detectados figuran plastificantes, retardantes de llama, pesticidas, productos farmacéuticos, drogas ilícitas, productos de cuidado personal y compuestos industriales. De los 81 hallados, casi la mitad eran metabolitos de los que, en muchos casos, no se encontraron restos del contaminante original. Esto plantea un interrogante central: el impacto de esos metabolitos en la salud humana está mucho menos estudiado y documentado en las evaluaciones de seguridad alimentaria.
Cada especie acumula su propia mezcla química
Pese a habitar las mismas aguas, el cóctel de contaminantes varía notablemente entre especies. El boquerón (registrado en el estudio original de EFEverde como jurel en algunas versiones) se alimenta tanto de presas pelágicas como bentónicas, lo que explica su amplio espectro: plastificantes, compuestos industriales y pesticidas. El salmonete, que remueve el sedimento marino para encontrar comida, presenta mayor carga de plastificantes y productos farmacéuticos propios de zonas costeras contaminadas.
La merluza, depredador del nivel trófico más elevado del estudio, registró menor volumen total de contaminantes pero mayor presencia de sustancias industriales persistentes, difíciles de degradar. La sardina completa el panorama con una carga intermedia que refleja su dieta planctónica.
Una de las aportaciones más relevantes del estudio fue la predominancia de metabolitos metilados. La metilación no se considera un mecanismo habitual de detoxificación en los peces, por lo que el equipo de la UCO propone investigar de dónde proceden esos compuestos y cómo se forman.
La universidad cordobesa subrayó que la detección de estas sustancias no implica necesariamente un riesgo inmediato para la salud humana, aunque considera fundamental estudiar sus posibles efectos. Los hallazgos exponen una brecha crítica: los sistemas de monitoreo alimentario actuales no están diseñados para rastrear metabolitos, solo los contaminantes originales. Eso deja fuera de control casi la mitad de la carga química real que ingresa al organismo humano a través del pescado.
Fuente original: https://efeverde.com/detectan-contaminantes-peces-habituales-dieta-mediterranea/












