El riesgo de desertificación en España se ha vuelto un problema estructural que va más allá de la falta de lluvias, según coinciden distintos informes y organismos internacionales. El aumento sostenido de las temperaturas y la presión sobre los recursos hídricos reducen la disponibilidad real de agua y elevan la vulnerabilidad de gran parte del país.
Según datos de la Unión Europea, el 74% del territorio español está amenazado por la desertificación, un proceso que la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación define como la degradación de las tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas como consecuencia de las variaciones climáticas y de las actividades humanas.
Un verano extremo que acelera la crisis
Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), explicó en una entrevista con EFE que julio de 2026 cerró con apenas 4,3 litros por metro cuadrado, un 26% del valor normal, lo que lo convierte en el julio más seco de la serie histórica. Además, el verano de 2026 registró una temperatura media de 24,5 grados, superando en 2,5 grados el promedio del periodo de referencia (1991-2020) y convirtiéndose en el más cálido desde 1961.
La combinación de calor sofocante y lluvias escasas provocó que las reservas de agua españolas cayeran del 84% a finales de mayo al 64% a fines de agosto, con doce semanas consecutivas de descenso. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), los embalses almacenan actualmente 35.875 hectómetros cúbicos, cifra que aún supera la media de la última década (27.031 hectómetros).
Sobreexplotación hídrica y pérdida de humedales
Los expertos señalan como motores principales de la desertificación en España la sobreexplotación de los recursos hídricos, la expansión del regadío, la degradación del suelo y la pérdida de humedales y aguas subterráneas. La degradación del territorio se manifiesta de forma desigual: las áreas más expuestas se encuentran en Andalucía, Castilla-La Mancha, el Levante, Canarias, Murcia, el valle del Guadalquivir, algunas zonas del valle del Ebro y sectores del sureste peninsular con agricultura intensiva.
La reciente decimoséptima Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP17), celebrada en Ulán Bator, Mongolia, reconoció que la sequía constituye ya un riesgo estructural para economías y medios de vida, y que su incidencia se agravará en el futuro. Sin embargo, la cumbre cerró sin el esperado acuerdo global sobre la sequía, evidenciando las dificultades de los países para traducir la alarma internacional en un marco común de actuación.
España anunció el 26 de agosto una nueva contribución de 5 millones de euros a la Alianza Internacional para la Resiliencia frente a la Sequía, en el marco de una movilización global que alcanzó los 1.300 millones de dólares en financiación durante la COP17.
Fuente original: https://efeverde.com/espana-afronta-un-riesgo-estructural-de-desertificacion-agravado-por-el-calor-y-la-presion-sobre-el-agua/












