Los incendios en Indonesia impulsados por El Niño se han convertido en una crisis incontrolable que ya sitúa al archipiélago como el mayor emisor de carbono del mundo por fuegos forestales, según mediciones de Copernicus publicadas esta semana. Las llamas consumen turberas drenadas para plantaciones de palma aceitera en Sumatra y Borneo, zonas donde el fuego arde bajo tierra durante semanas y resiste los intentos de sofocamiento aéreo.
Desde enero hasta julio, Indonesia contabilizó 202.000 hectáreas quemadas, una cifra que la Agencia de Manejo de Desastres (BNPB) calificó como regular. Pero en agosto se desató una emergencia cuyo alcance territorial las autoridades aún no han revelado, aunque la BNPB advierte de un aceleramiento y multiplicación de los focos, según informó EFEverde.
Nazir Foead, exdirector de la Agencia de Restauración de la Turba de Indonesia (BRG), advirtió en declaraciones a EFE que El Niño está dejando al país sin precipitaciones hasta fin de año. “Tenemos que estar preparados para que no haya nada de lluvia hasta finales de año”, dijo. El fenómeno calienta las aguas del Pacífico, provoca sequías extremas y convierte las turberas drenadas en bombas de carbono.
Las turberas arden por semanas bajo tierra
Las turberas son humedales formados por material poroso que atrapa oxígeno en su interior. Cuando se incendian, el fuego se propaga bajo la superficie y reaparece al día siguiente aunque se haya descargado agua desde el aire. “Puedes verter toneladas de agua para apagar la superficie, pero el fuego subterráneo sigue ardiendo”, explicó Foead a EFE.
La industria del aceite de palma drena enormes extensiones de turberas para abrir plantaciones, aumentando exponencialmente el riesgo de incendios que generan 10 veces más gases de efecto invernadero que los fuegos convencionales, según Naciones Unidas. Solo el pasado martes, de 691 hectáreas quemadas en Kalimantan (la parte indonesia de Borneo), los equipos terrestres lograron extinguir apenas 155, según una nota de la BNPB.
Muhamad Yani, bombero desplegado en Kalimantan, dijo a EFE que cada equipo tarda unas 12 horas en extinguir un promedio de 0,8 hectáreas por día en zonas de turberas, algunas con llamas hasta de cinco metros de profundidad. “No hay días libres”, aseguró Yani, mientras él y sus compañeros enfrentan tos crónica por la exposición diaria al humo. Más de 15.000 efectivos y helicópteros descargan diariamente miles de litros de agua en Kalimantan.
El ministro de Bosques de Indonesia, Raja Juli Antoni, clausuró esta semana tierras afectadas en Borneo “donde se realizaban actividades no autorizadas de siembra de palma”, según informó EFEverde. El presidente indonesio, Prabowo Subianto, ordenó a la Policía emprender acciones legales contra las corporaciones involucradas en quemas intencionadas para la apertura de cultivos.
Millones de personas respiran aire tóxico en el sudeste asiático
El Gobierno indonesio ordenó el cierre temporal de miles de escuelas y llamó a millones de personas a utilizar mascarillas en exteriores debido a la alta densidad de la neblina de humo. La toxicidad se ha esparcido en menor medida en el aire de Malasia, Brunéi y Singapur, donde las autoridades implementan medidas similares de precaución, según reportó EFEverde.
Copernicus registró esta semana que las emisiones de carbono por incendios en Indonesia superan a las de países con territorios más amplios como Brasil o Rusia. Los fuegos de turberas liberan cantidades masivas de CO₂ almacenado durante milenios, acelerando el calentamiento global. Foead advirtió que algunas empresas crean un “problema mayor” al desarrollar grandes plantaciones industriales de aceite de palma, del que Indonesia es primer productor mundial junto a Malasia.
La BNPB no ha precisado cuándo publicará las cifras completas de la emergencia de agosto, mientras los bomberos siguen combatiendo miles de puntos de calor sin fecha de tregua.
Fuente original: https://efeverde.com/incendios-devastan-tierras-en-indonesia-impulsados-por-el-nino-y-la-industria-aceitera/










