Una isla de Filipinas sustituye los diques de hormigón por bambú y conchas de ostras para frenar las inundaciones, y los primeros resultados son medibles. En Pamarawan, ubicada en la bahía de Manila, aproximadamente 3.000 habitantes enfrentan desde hace años la invasión del agua en sus calles y viviendas. La subida del nivel del mar, el hundimiento del terreno y la intensidad creciente de los tifones convertían cada temporada de lluvias en una amenaza. Durante décadas, la respuesta fue levantar muros de hormigón y elevar las construcciones. Las inundaciones continuaban.
Ahora, un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Malolos, con asesoramiento de ingeniería neerlandesa, demuestra que existe otra manera de proteger la costa: trabajar con los procesos naturales en lugar de intentar detener el agua únicamente mediante estructuras rígidas, según informó Ecoinventos.
La solución combina diferentes materiales y mecanismos físicos que actúan conjuntamente sobre las olas, las corrientes y los sedimentos. La primera parte del sistema está formada por postes de bambú instalados en aguas poco profundas y combinados con ramas y otros materiales vegetales. Estas estructuras permiten el paso del agua, pero aumentan la resistencia al flujo y reducen localmente su velocidad. Cuando las corrientes pierden energía, parte de los sedimentos que transportan pueden depositarse sobre el fondo.
Cáscaras de ostras como rompeolas a 100 metros de la orilla
La segunda intervención consiste en un rompeolas construido aproximadamente a 100 metros de la orilla. Para levantarlo se utilizan cáscaras de ostras desechadas, introducidas en bolsas o redes fabricadas con fibra de coco. Las bolsas se colocan sobre una base preparada con arena y se sujetan mediante estacas.
Cuando las olas alcanzan esta estructura, parte de su energía se disipa mediante la interacción con los materiales y sus espacios porosos. Como resultado, el oleaje que continúa hacia las viviendas llega con menor intensidad. Los vecinos aseguran que las olas llegan con mucha menos fuerza y que las inundaciones han disminuido.
El tercer componente es el más ambicioso y también el que necesita más tiempo. Los responsables pretenden que los sedimentos retenidos por las estructuras de bambú estabilicen progresivamente el fondo hasta permitir la plantación de manglares. Estos ecosistemas costeros desempeñan funciones especialmente importantes:
- Sus raíces ayudan a retener sedimentos y estabilizar el sustrato
- Su vegetación puede reducir la energía del oleaje en determinadas condiciones
- Proporcionan refugio y zonas de cría para numerosas especies acuáticas
- Almacenan carbono en su biomasa y, especialmente, en los sedimentos
- Favorecen la biodiversidad y contribuyen al mantenimiento de actividades pesqueras locales
El proyecto costó 22% menos que un muro convencional
Según las autoridades locales, las instalaciones basadas en materiales naturales, distribuidas sobre unas 14 hectáreas, han supuesto una inversión de aproximadamente 70 millones de pesos filipinos, incluyendo mantenimiento. La construcción de un muro de hormigón convencional se había estimado en unos 90 millones de pesos. La diferencia representa un ahorro aproximado del 22,2% respecto al presupuesto de referencia.
Sin embargo, todavía no se ha confirmado que las condiciones del terreno permitan plantar manglares con éxito. Está prevista una evaluación científica en 2027 para determinar su viabilidad y medir el rendimiento real de las estructuras durante toda su vida útil.













