La preparación contra incendios en Australia arranca en pleno invierno, cuando el país todavía atraviesa su estación fría y puede desplegar satélites, sensores, drones e inteligencia artificial junto al conocimiento ancestral de las comunidades aborígenes. El objetivo: anticiparse a un verano que, según AFAC (organismo que agrupa a los servicios de bomberos y emergencias), presenta riesgo de incendios superior al habitual en todas las regiones.
La advertencia llega mientras la Oficina de Meteorología australiana (BOM) prevé temperaturas por encima de la media al sur de los trópicos y precipitaciones inferiores a lo normal en distintas zonas del sur y este. El país atraviesa además un episodio de El Niño, que suele favorecer condiciones más secas.
Detección temprana con drones e inteligencia artificial
Marta Yebra, investigadora española de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y directora del Centro de Excelencia para la Investigación de Incendios Forestales, explica a EFE Verde que la prevención no consiste únicamente en acumular aviones, helicópteros o efectivos para el verano. “Se sigue invirtiendo muy poco en prevención y detección temprana”, afirma.
Su equipo estudia la humedad del combustible vegetal para determinar dónde existe mayor probabilidad de que un incendio prospere y combina esos datos con información atmosférica y de rayos. Durante el “verano negro” australiano de 2019-2020, las igniciones provocadas por rayos fueron poco numerosas en comparación con las de origen humano, pero llegaron a representar más del 70% de la superficie quemada, según Yebra. Aquella temporada dejó más de diez millones de hectáreas quemadas y unos 3.000 hogares destruidos.
El equipo de la ANU quiere aprovechar el invierno para probar drones en condiciones operativas reales durante la próxima temporada, con la idea de enviarlos tras las tormentas eléctricas a los puntos donde los modelos indiquen una mayor probabilidad de ignición. “Es ahora cuando estamos conversando con los gestores de incendios”, señala Yebra, que considera el invierno una ventana clave para coordinar a científicos, tecnólogos y servicios de emergencia antes de que llegue el periodo de mayor riesgo.
Quemas culturales: la tradición aborigen en la prevención del fuego
La estrategia australiana combina tecnología con una tradición mucho más antigua: un sistema utilizado por comunidades aborígenes durante milenios a través de “quemas culturales” para reducir el combustible vegetal y mantener paisajes adaptados al fuego. “Los aborígenes lo han hecho muy bien siempre. Ellos queman observando lo que ese paisaje necesita en un determinado momento”, explica Yebra a EFE Verde.
A su juicio, el manejo del fuego debe adaptarse a las características de cada ecosistema y a las condiciones concretas del territorio, ya que incluso las quemas prescritas pueden perder eficacia cuando coinciden con condiciones meteorológicas y de sequía extremas.
Yebra considera que Australia, tras décadas conviviendo con incendios de gran intensidad, ha desarrollado una cultura de preparación que ahora intenta trasladar a nuevas tecnologías. La principal lección que el país puede ofrecer, según la investigadora: “Claramente tiene que haber una mayor atención a la prevención y a la gestión temprana de incendios. Si prevenimos y actuamos antes de que los fuegos lleguen a cierto nivel, los recursos que tenemos actualmente deben ser suficientes”.
El Centro de Excelencia para la Investigación de Incendios Forestales fue creado tras el devastador verano negro de 2019-2020, la peor temporada de incendios del país.
Fuente original: https://efeverde.com/asi-se-prepara-australia-para-incendios-forestales/
