“Vamos a tener fenómenos climáticos adversos y que seguramente tengan efectos negativos y preocupantes en diversas partes de la Argentina y, por supuesto, también en la provincia de Buenos Aires.” Con esa advertencia abrió el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, la conferencia en la que el gobernador Axel Kicillof, junto a un grupo de ministros e intendentes, presentó las políticas de prevención y mitigación frente al fenómeno conocido popularmente como “Súper Niño”.
Qué es exactamente el fenómeno y por qué preocupa tanto
La ministra de Ambiente, Daniela Vilar, explicó en términos simples de qué se trata: El Niño es un fenómeno climático natural y global que ocurre cuando aumenta la temperatura del océano Pacífico ecuatorial. Ese calentamiento repercute en el aire, baja la presión atmosférica y, con ella, sube la probabilidad de lluvias más intensas y más frecuentes.
A ese proceso natural se suma la crisis climática, que —según explicó Vilar— “complejiza” la situación: las lluvias que ya iban a ser más frecuentes por El Niño, con el calentamiento global de fondo, tienen mayores chances de ser también más intensas. Por eso circula el término “Súper Niño”, aunque desde el Ministerio de Ambiente prefieren hablar con más cautela de un “Niño fuerte”: hay un 90% de probabilidad de que sea un evento muy fuerte durante la primavera y el verano, y un 69% de probabilidad de que termine siendo un evento histórico en la región. Los datos provienen de la Organización Mundial Meteorológica y de la NOAA, la agencia científica estadounidense que mide la temperatura oceánica.
El propio Kicillof, en el cierre del acto, ajustó el número hacia arriba: “Hay una probabilidad del 95% de que el Niño de este año sea muy fuerte”, sostuvo, y precisó que el fenómeno arrancó en mayo, ya alcanzó intensidad fuerte en agosto y se espera que supere el umbral de “muy fuerte” entre octubre y enero.
Un dato que la propia Vilar destacó como especialmente revelador: los tres eventos de lluvia más intensos registrados en el AMBA en los últimos 35 años —2002/2003, 2009/2010 y 2014/2015— ocurrieron todos en años de El Niño.
El mecanismo: suelos saturados, cuencas desbordadas
Vilar describió el círculo que se retroalimenta: las lluvias más frecuentes aumentan la humedad del suelo, la saturación crece, baja la capacidad de infiltración, suben los ríos, arroyos y lagunas, y eso favorece que vuelva a llover con más intensidad. En la provincia, ese cuadro se combina con suelos que ya llegan saturados por las lluvias de este año y con cuencas —sobre todo la del Plata— que ya están elevadas.
El mapa de riesgo presentado distingue dos grandes zonas de atención: la cuenca del Salado, donde el impacto esperado es productivo, con anegamientos rurales más prolongados por tratarse de una zona de planicie; y la cuenca del Plata, que incluye las subcuencas del Reconquista, el Luján y Matanza Riachuelo, con impacto directo sobre el conurbano bonaerense. A esto se suma el riesgo regional: El Niño afecta también el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, lo que impacta en los ríos Paraná y Uruguay y en provincias como Formosa y Corrientes.
La mesa interministerial, el anuncio central del día
El anuncio de mayor peso institucional fue la creación de una mesa interministerial para la prevención, preparación y mitigación de los efectos adversos del fenómeno, que se formalizará por decreto. Participarán los ministerios de Gobierno, Ambiente, Infraestructura y Servicios Públicos, Seguridad, Desarrollo de la Comunidad, Desarrollo Agrario, Hábitat y Desarrollo Urbano, Salud y Economía, además de OPISU, la Autoridad del Agua, Vialidad y ABSA. El objetivo es coordinar formalmente lo que hasta ahora se venía trabajando de manera informal, con un vínculo directo hacia cada uno de los 135 municipios bonaerenses.
El plan en tres niveles: monitorear, prevenir y construir
El ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, ordenó la estrategia de su cartera en tres ejes, con un presupuesto plurianual de 2,1 billones de pesos.
Monitoreo. La Provincia construirá un visor único que unificará en tiempo real la información de todas sus estaciones meteorológicas: las 42 que ya tiene el Ministerio, otras 208 ya licitadas o planificadas, y las que se sumen por convenios con instituciones que ya cuentan con sus propias estaciones, como la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca. La idea es que cada intendente tenga acceso directo a los datos de su cuenca. Según un informe de la Autoridad del Agua, las zonas centro, este y noroeste de la provincia ya presentan niveles de saturación “muy críticos”, y siete municipios superaron el 50% de su media anual de precipitaciones. La provincia trabaja además sobre 60 cuencas provinciales y tres interjurisdiccionales, con mesas de gestión semanales en cada una.
Prevención. Ya se contrataron 33.850 horas de máquina, en ejecución en distintos puntos de la provincia, junto con la renovación de los convenios con cooperativas para la limpieza de arroyos urbanos y el trabajo de Vialidad sobre caminos rurales. Se sumaron además nuevas unidades y bombas portátiles, y se acordaron planes de contingencia energética e hídrica con cooperativas y empresas del sector para sostener el suministro ante eventuales cortes.
Obras estructurales. El plan de obras incluye la triplicación de la capacidad del Canal Maldonado en Bahía Blanca —tras la tragedia que vivió esa ciudad—, la adecuación del cauce del río Areco, la quinta y última etapa del Plan Maestro del río Salado, y la próxima licitación de la presa de regulación del arroyo Pergamino. Katopodis remarcó que la cuarta etapa del Salado, a cargo de Nación, permanece prácticamente paralizada en un 40% de avance.
Seguridad: bomberos, alerta temprana y organizaciones sociales
El ministro de Seguridad, Javier Alonso, presentó el trabajo de su cartera en cuatro ejes: alerta temprana, coordinación, fortalecimiento logístico e integración con agencias y organizaciones de la sociedad civil. El sistema de Defensa Civil está organizado en 12 zonas que cubren los 135 municipios, de los cuales 127 ya cuentan con sus planes municipales de gestión integral de riesgo. La cartera realizó más de 4.000 capacitaciones y 20 cursos, y el 65% de los municipios ya toma acciones preventivas a partir de las alertas tempranas que emite la Provincia; la meta es llegar al 80%.
Entre los números que dio Alonso: 275 cuarteles de bomberos, 17.000 bomberos voluntarios, 1.200 efectivos de la Superintendencia de Bomberos y 468 integrantes de brigadas de rescate acuático. La cartera también firmó convenios con Scouts, AMIA, Cáritas Argentina y la Cruz Roja para sumar organizaciones civiles entrenadas. “Muchas veces son los vecinos los primeros que tienen la información del arroyo que crece”, señaló Alonso, al remarcar la importancia de la organización comunitaria en los barrios con mayor riesgo.
Agro, ciudades y salud: el resto del tablero
El resumen final, a cargo de Kicillof, repasó las acciones del resto de los ministerios. El de Desarrollo Agrario trabaja con mesas técnicas sobre manejo de hacienda, reservas forrajeras y fechas de siembra, y encabeza la Comisión de Emergencia Agropecuaria: solo el año pasado, sin Súper Niño, entregó 1.336 certificados de emergencia a 998 productores de 29 municipios por la afectación de más de 900.000 hectáreas. También ofrece una línea de créditos “Agrosustentable” de hasta $100 millones para productores afectados.
Desarrollo de la Comunidad compró de forma preventiva 50.000 colchones, 50.000 frazadas, 25.000 kits de limpieza y 10.000 kits para reparación de techos, entre otros insumos, con una inversión cercana a los $11.000 millones. Salud destinó más de $1.000 millones a impermeabilización y reparaciones en hospitales, y casi $2.500 millones a botiquines de emergencia. OPISU invierte más de $130.000 millones en obras de desagüe pluvial en barrios populares, y el Ministerio de Gobierno lleva adelante, a través de la Dirección de Islas, un plan de dragado y destronque en el Delta por $1.141 millones.
En total, sumando todas las carteras, la inversión provincial asciende a $2,3 billones.
El cruce con Nación: “Se robó el Fondo Hídrico”
La segunda mitad de la conferencia tuvo un tono marcadamente político. Katopodis acusó al Gobierno nacional de desguazar el Instituto Nacional del Agua (INA) y de dejar frenado un crédito de 200 millones de dólares con el Banco Mundial, destinado a infraestructura resiliente frente a inundaciones urbanas, del que —según denunció— no se ejecutó un solo dólar. También señaló que la Provincia tiene 18 créditos internacionales sin el aval de Nación, entre ellos uno por $350 millones para obras en el arroyo San Francisco – Las Piedras, que beneficiaría a Almirante Brown, Avellaneda, Quilmes, Florencio Varela y Berazategui.
Vilar, por su parte, remarcó que hace dos meses que el Gobierno nacional no tiene autoridad ambiental designada, tras degradar el exministerio a subsecretaría, y que el presupuesto para políticas ambientales cayó un 80% respecto de 2023, con recortes del 48% en el sistema científico-tecnológico y del 43% tanto en el Servicio Nacional de Manejo del Fuego como en el Servicio Meteorológico Nacional, que además sufrió 400 despidos.
Kicillof cerró con la denuncia más fuerte de la jornada: según explicó, del impuesto a los combustibles una parte se destina al Fondo Hídrico, y hoy hay $293.000 millones sin ejecutar en esa cuenta. “El gobierno nacional se robó 293.000 millones de pesos del fondo hídrico. ¿Cuál es el reclamo? Que se lo devuelva, por lo menos en la parte que nos toca a nuestra provincia de Buenos Aires”, afirmó. A eso sumó un reclamo por los $2,1 billones retenidos en concepto de ATN (Aportes del Tesoro Nacional), fondos pensados justamente para emergencias como esta.
El gobernador también cuestionó la ecuación fiscal: sostuvo que la provincia de Buenos Aires aporta el 40% de la recaudación nacional y recibe apenas el 7% del total, muy por debajo del 20% histórico que le correspondía dentro de la coparticipación. “Es un robo. Lo que está pasando es un robo y la falta de coordinación”, sentenció.
Una reunión con dos objetivos
Antes de cerrar, Kicillof fue explícito sobre el sentido del encuentro: no se trataba solo de anunciar un plan, sino también de comunicar el riesgo. “Es fundamental que los vecinos y vecinas, los bonaerenses, sepan que se avecina con alta probabilidad un fenómeno que puede tener manifestaciones realmente muy graves”, advirtió, aunque aclaró que no buscaba “generar una alarma desmedida ni pronosticar una catástrofe”.
El gobernador anticipó además que el próximo lunes viajará a La Pampa para reunirse con su par Sergio Ziliotto y avanzar en protocolos conjuntos sobre el río Quinto, de manera de coordinar qué niveles de caudal se pueden liberar sin trasladar el riesgo de inundaciones hacia el territorio bonaerense.
Con el Súper Niño como telón de fondo, la Provincia intenta mostrar un esquema de anticipación que combina ciencia, obra pública y coordinación territorial, mientras mantiene abierta una disputa de fondo con la Nación por los recursos que, según denuncia, deberían estar financiando gran parte de ese esfuerzo.
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