La brecha de financiamiento para adaptación climática alcanzó proporciones críticas: los países en desarrollo necesitarán unos 305.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para protegerse de un clima cada vez más hostil, según el informe Adaptation Gap Report 2026 que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó este miércoles. En 2024, el último año con datos disponibles, esos mismos países recibieron entre 28.200 y 31.700 millones de dólares de las naciones ricas. Una décima parte.
La estimación surge de cruzar dos fuentes: lo que 155 países en desarrollo declaran en sus propios planes climáticos (entre 255.000 y 328.000 millones anuales) y los modelos económicos del propio PNUMA (320.000 millones). Y aún así, advierte el organismo, es una cifra conservadora que apenas incluye las necesidades del sector privado, que podrían casi doblarla.
“El mundo no está preparado para adaptarse a las condiciones climáticas actuales, mucho menos a lo que traerá el sobrepaso de 1,5 °C”, advirtió Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, según Climática. El planeta va a superar los 1,5 ºC de calentamiento. Ya no es un escenario: es la previsión oficial de Naciones Unidas.
Triplicar la financiación no alcanza
En la COP30 de Belém, Brasil, los países pactaron hace un año esforzarse por triplicar la financiación para adaptación en 2035. Pero el informe del PNUMA sostiene que, dependiendo de la base de cálculo, triplicar la cifra económica elevaría los flujos a entre 85.000 y 120.000 millones anuales. Ajustando por inflación, las necesidades en 2035 serán de 420.000 millones. Es decir, incluso cumpliendo la promesa, se cubriría solo entre el 20% y el 29% de lo necesario.
Hay una excepción. Para los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares, cuyas necesidades rondan el 3% o 4% de su PIB, triplicar la financiación cubriría entre el 49% y el 84% de lo que requieren. El problema es que el dinero que reciben va en dirección contraria: creció entre 2019 y 2024, pero lleva cayendo desde su pico de 2022, cuando debería estar subiendo.
Préstamos para un problema que no crearon
En 2024, el 55% de la financiación climática para adaptación llegó en forma de préstamos y solo el 44% como subvenciones. Y los préstamos sin condiciones favorables ya son la mitad de los créditos. Para los países más vulnerables el trato es mejor: casi el 90% de lo que reciben los países menos adelantados son subvenciones o préstamos muy favorables, y el 80% en el caso de los insulares. Un alivio clave para economías con fuertes restricciones fiscales que, recuerda el informe, apenas han contribuido a las emisiones que causan el problema.
Mientras tanto, la ayuda entre países del Sur crece. Se pasó de 3.800 millones en 2019 a 9.600 millones en 2024, casi un tercio de lo que aportan los países desarrollados. El dinero privado también sube, pero de forma engañosa: los flujos movilizados con fondos públicos se doblaron hasta los 3.000 millones en 2024, pero servirán sobre todo para proteger los propios activos de las empresas y, según el PNUMA, apenas reducirán entre un 15% y un 20% la brecha de las necesidades públicas.
Pérdidas y daños: pedir 2.800, tener 342
Donde la brecha se vuelve más evidente es en las pérdidas y daños, es decir, lo que el clima destruye. Entre 2020 y 2025, 765 millones de personas sufrieron inundaciones y deslizamientos. De todas ellas, el 99% vivía en países de renta baja o media. De las casi 240.000 muertes por calor extremo registradas en ese periodo, solo el 27% figuran en esos países, un dato que el informe atribuye a que allí se contabilizan mal las muertes por calor, no a que mueran menos.
Los países reconocen el problema, pero no lo gestionan. Actualmente, el 89% de las 118 naciones analizadas mencionan las pérdidas y daños en sus planes climáticos, pero solo el 54% tiene un sistema de información para registrarlas y el 38% un marco legal. Y el dinero es ínfimo: en la primera ronda del Fondo de Pérdidas y Daños, 119 países pidieron 2.800 millones de dólares, pero el fondo tenía solo 342 millones.
A pesar de todo, el informe no es un catálogo de desastres. También registra avances: gobiernos que aprueban leyes marco de cambio climático, crean organismos de coordinación y supervisión independientes o montan mecanismos propios para mover el dinero. Pero la conclusión es la del título del reporte: Ready? Not. La COP31 de Turquía arranca este lunes con la ambición de ir más allá del compromiso de triplicar la financiación, según pidió Andersen.
Fuente original: https://climatica.coop/informe-brecha-adaptacion-pnuma-2026/
