La desigualdad térmica en Brasil entre ricos y favelas llegó a 15 grados de diferencia en São Paulo, según reveló una investigación del Centro de Estudios de la Favela (Cefavela). Mientras las calles arboladas de Morumbi, uno de los barrios más ricos de la ciudad, registran temperaturas de 30°C en una tarde de verano, basta cruzar una avenida hacia Paraisópolis, la segunda favela más grande de la ciudad con 58.000 habitantes, para encontrar superficies que alcanzan los 45°C.
La brecha no es casualidad. El estudio de Cefavela documentó que en las 1.359 favelas de São Paulo, donde viven 1,72 millones de personas en solo el 4% del territorio urbano, la temperatura media de superficie supera habitualmente los 40°C. Victor Nascimento, uno de los investigadores, explicó a EFEverde que las viviendas de hormigón hacinadas, los techos de fibrocemento o metal y la falta de ventanas para ventilación cruzada convierten las casas en “hornos”.
Combatir el calor se vuelve aún más difícil por la falta de servicios básicos. Muchas viviendas no tienen acceso formal a agua ni electricidad y recurren a conexiones clandestinas, lo que impide que los habitantes usen ventiladores o tomen duchas para refrescarse.
Cómo la planificación urbana profundiza la injusticia climática
La precariedad habitacional se suma a decisiones de planificación urbana que, según el Observatorio del Clima, van “a contramano de la adaptación climática”. La falta de inversión en drenaje pluvial, saneamiento integral y estructuras sostenibles en las periferias deja a las comunidades vulnerables ante inundaciones, deslaves y olas de calor.
Para Thaynah Gutierrez, secretaria ejecutiva de la Red de Adaptación Antirracista, el calor extremo en las favelas profundiza las desigualdades del racismo ambiental. La ciudad presenta una separación entre “zonas de sacrificio” en la periferia, sin árboles ni infraestructura básica, mientras los barrios de mayor nivel socioeconómico disfrutan de equilibrio térmico y vegetación.
“El hecho de que se haya permitido que las periferias se construyeran únicamente con concreto, con lo que los habitantes tenían a mano para construir sus viviendas, hizo que estos espacios resultaran muy inadecuados en el contexto de la crisis climática que estamos enfrentando”, dijo Gutierrez a EFEverde.
Organizaciones exigen viviendas resilientes al calor
Gutierrez rechazó la narrativa de que la gente no debería haber ocupado esos territorios. “Después de 40 años de ocupación, ya es demasiado tarde para decir que la gente no debería vivir ahí. Ahora es responsabilidad de las autoridades públicas reconocer el error y apoyar que estas viviendas sean más resilientes”, opinó.
Organizaciones sociales exigen la aplicación de la ley de 2008 de Asistencia Técnica para Viviendas de Interés Social, que garantiza a las familias de bajos ingresos en Brasil el derecho a asistencia técnica gratuita de arquitectos e ingenieros para proyectar, construir, reformar o regularizar viviendas. Esto permitiría planificar reformas con ventanas estratégicas, techos verdes, aislamiento térmico y límites térmicos obligatorios en nuevos proyectos.
Los desafíos climáticos de las periferias se discutirán en la cuarta edición del Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV), que organiza la Agencia EFE en São Paulo el próximo 3 de septiembre con la participación de autoridades, expertos y representantes de empresas y organismos multilaterales.
Fuente original: https://efeverde.com/15-grados-de-desigualdad-la-brecha-termica-que-separa-al-lujo-de-las-favelas-brasilenas/
