Los sistemas de agua indígenas en Bolivia están ganando reconocimiento como solución sostenible frente a la intensificación de las presiones climáticas, según documenta un reporte de Anastasia Austin para Mongabay. En 2022, cuando una sequía severa golpeó la comunidad de Ascensión de Guarayos en la Amazonía boliviana, los paúros (pozas naturales alimentadas por manantiales) que habían sido descuidados durante décadas volvieron a convertirse en la principal fuente de agua potable.
Rolando Ágreda tenía 16 años cuando el reservorio municipal de su pueblo se secó. Junto a sus profesores, lideró una competencia estudiantil para restaurar paúros en todo el municipio. Para junio de 2022 habían recuperado ocho. Tres meses después, cuando el reservorio oficial quedó vacío, los habitantes recurrieron a los paúros restaurados. «Ese primer día sin agua potable en las casas fue alarmante. Pero en lugar de esperar a que el municipio lo resolviera, la gente fue a los paúros», recuerda Ágreda en el artículo publicado por Mongabay.
Los paúros son parte del sistema de gestión ancestral del pueblo Guarayú, que se asentó en la región entre los siglos XVIII y XIX. Según su cosmología, los espíritus del bosque custodian estos manantiales y la comunidad debe mantenerlos. Pero con la urbanización y la llegada de infraestructura moderna, este conocimiento casi desapareció. Ágreda cuenta que solo tres de sus 28 compañeros de clase conocían los paúros antes de la sequía.
Sistemas locales frente a la crisis hídrica global
En 2026, el mundo entró en una era de «bancarrota hídrica global», según las Naciones Unidas. Bolivia enfrenta esa crisis a través de sequías recurrentes, inundaciones, reducción de fuentes de agua y acceso desigual al agua segura, especialmente en comunidades rurales e indígenas. Según el reporte de Mongabay, los sistemas ancestrales suelen ser más pequeños, descentralizados y basados en materiales locales que la infraestructura moderna.
Musaed Aklan, investigador senior del Centro Sana’a para Estudios Estratégicos citado por Mongabay, explica que estos sistemas caen en tres categorías principales: captación de agua de lluvia en techos, captación de flujos superficiales e inundaciones, y captación de agua subterránea. «A veces son inundaciones repentinas, otras veces sequía, y a veces ambas en la misma área», señala Aklan sobre la ventaja de los sistemas indígenas para adaptarse a eventos climáticos extremos.
Hoy Ágreda dirige MAPEKO, un colectivo dedicado a ayudar a Ascensión de Guarayos a adaptarse al cambio climático mediante la conservación de paúros. La iniciativa forma parte de una tendencia global documentada por Mongabay para revivir sistemas hídricos indígenas como alternativa de bajo costo frente a la escasez de agua. Los expertos consultados en el artículo coinciden en que combinar enfoques tradicionales y modernos puede fortalecer la seguridad hídrica, pero solo si las comunidades locales lideran y mantienen el control.
La restauración de paúros en Ascensión de Guarayos creció hasta convertirse en un proyecto de conservación más amplio que incluye un corredor ecológico urbano legalmente protegido. El caso boliviano demuestra que los sistemas ancestrales de gestión del agua no solo resisten mejor la crisis climática, sino que ofrecen soluciones replicables para comunidades rurales que enfrentan presiones hídricas crecientes.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/08/indigenous-water-systems-gain-ground-as-climate-pressures-intensify-in-bolivia/













