El mercurio en niños de Madre de Dios en Perú superó los límites seguros establecidos por la Organización Mundial de la Salud en un tercio de los menores evaluados en comunidades indígenas de Amarakaeri, según reveló Mongabay Latam tras revisar casi tres décadas de investigaciones científicas. La contaminación proviene de la minería aurífera ilegal aguas arriba, que vierte el metal pesado en los ríos de la región.
Gladys Ordoñez, madre de la comunidad indígena de Shintuya a orillas del río Madre de Dios, recuerda el diagnóstico de su hija Bayolet cuando tenía cinco años. “Le hicieron unos exámenes cuando ya se había desmayado dos veces en el colegio y no sabíamos por qué. Ahí le encontraron mercurio”, relató a Mongabay Latam. Once años después, Bayolet cursa cuarto de secundaria y dice que aún le cuesta concentrarse en clases.
La contaminación no se queda en los enclaves mineros. El mercurio viaja por el río y alcanza pueblos indígenas que no practican minería. Las familias de Shintuya descubrieron hace una década que los peces que comían, su principal alimento, estaban contaminados. “Nosotros dijimos que no, que eso no podía ser. Acá no sacamos oro. Acá no hay minería”, recuerda María Santos, otra madre de la comunidad.
78,4% De las comunidades evaluadas superó el límite de mercurio
Mongabay Latam construyó una base de datos que reúne 7.725 muestras de mercurio en humanos y más de 5.900 en peces, tomadas en las cuencas amazónicas de Madre de Dios en Perú, Beni en Bolivia y Madeira en Brasil. El análisis de 39 estudios científicos publicados entre 1997 y 2024 reveló que los habitantes de al menos 249 comunidades indígenas y ribereñas estuvieron expuestos a la contaminación a lo largo de 27 años.
En el caso específico de Perú, los investigadores tomaron 3.380 muestras a personas de 102 comunidades y el 78,4% de ellas —80 localidades— presentaron niveles de mercurio por encima del límite permitido por la OMS. Las gestantes y recién nacidos presentan exposición a mercurio y plomo, con impactos en el desarrollo y el peso al nacer de los bebés.
Las comunidades indígenas de las etnias Harakbut, Yine y Matsigenka asentadas alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri, repartida entre Madre de Dios y Cusco, se ubican en uno de los focos más críticos de contaminación debido a la expansión aurífera. Solo entre 2021 y 2023, la minería arrasó 1.800 hectáreas en tres comunidades que rodean la reserva, según un reporte de febrero de 2024 del Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP).
El presupuesto estatal para atender a los afectados es ínfimo y Perú carece de laboratorios para medir metilmercurio, la forma más tóxica de este metal asociada al consumo de pescado. “Creo que el Estado debería informarnos y volver a hacer nuevos estudios. No solo a los niños, también a los padres, porque la minería en los alrededores ha avanzado mucho y no sabemos qué hacer en estos casos”, señaló Gladys Ordoñez.
Tras el diagnóstico de afectación por mercurio, Bayolet solo recibió tratamiento contra la anemia. En su casa tratan de comer más pollo o gallina para reducir el consumo de pescado, pero no siempre les alcanza el dinero en una comunidad donde las familias viven en pobreza, con índices de desnutrición y atención médica limitada.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/mercurio-sangre-huella-toxica-ninos-gestantes-madre-de-dios-peru/













