La Administración de Parques Nacionales de Argentina sembró 40 hectáreas de pewén quemadas en el Parque Nacional Lanín con un solo dron en día y medio. La prueba piloto, realizada entre el 15 y el 19 de octubre en la zona de Ñorquinco, Neuquén, es el paso previo a un plan de restauración de 200 hectáreas que comenzará en 2027.
Antes de volar, 300 kilos de piñones de araucaria subieron a la montaña a lomos de caballo, gracias a guardaparques y a pobladores mapuches del grupo Protectores del Pewen. El campamento base se montó en plena montaña con equipo transportado también por drones, pero las semillas hicieron el viaje a la antigua.
La urgencia tiene motivos concretos. Si el fuego elimina los árboles que producen semilla, el bosque tardaría siglos en volver por sí solo. La araucaria araucana puede vivir más de 1.100 años y alcanzar los 50 metros de altura, pero crece despacio y su piñón cae a poca distancia del árbol madre. Por eso la colonización natural es extremadamente lenta.
Por qué el pewén necesita ayuda tecnológica
La Lista Roja de la UICN cataloga a la araucaria como especie en peligro de extinción y figura en el Apéndice I de CITES. En 2013, un incendio afectó unas 1.500 hectáreas de bosque nativo en Ñorquinco. Desde 2021, dentro del Proyecto Pewen, se plantaron 50.000 ejemplares de pewén y coihue (Nothofagus dombeyi) en la zona alambrada. Pero plantar uno a uno tiene límites en laderas remotas.
Según el comunicado oficial de Parques Nacionales, publicado en la web del Gobierno de Argentina, el dron sembró las 40 hectáreas siguiendo una cartografía detallada para hacer siembra aérea de precisión. Mientras el aparato volaba, los investigadores contaban cuántas semillas caían en parcelas permanentes. Esa cuenta servirá para estimar más adelante cuántas plantas salen por hectárea.
La tecnología la pone ReForest Latam, una empresa especializada en restaurar bosque nativo con drones y biotecnología. La compañía ya había probado el sistema en el Gran Chaco con drones que lanzan semillas. Primero se estudia cada zona y después se recogen semillas nativas de genética local, que se encapsulan con bioestimulantes. En Ñorquinco se probó también un tratamiento biotecnológico de los piñones para que los animales se coman menos.
Qué sigue después del ensayo
El ensayo todavía no dice cuántas semillas germinarán ni cuántos árboles saldrán por hectárea. Para eso están las parcelas permanentes, que habrá que revisar con paciencia. Tampoco se sabe aún si el tratamiento contra la fauna funciona como se espera.
Detrás del proyecto hay un comité científico dirigido por Thomas Kitzberger, del CONICET-INIBIOMA. Colaboran investigadores del IANIGLA-CONICET, técnicos del parque, el Consejo Zonal Pewenche y la Comunidad Mapuche Ñorquinco, entre otros. Para las comunidades mapuches de la zona, el pewen es el eje central de su cosmovisión. Cuidar este bosque es cuidar a la vez una memoria y una cultura.
Parques Nacionales presenta la prueba como una oportunidad para aprender y ajustar los aspectos técnicos, biotecnológicos y logísticos. Con lo que salga se planificará la restauración de 2027 y, si da resultado, se podrán proponer nuevas zonas en la Patagonia. La siembra aérea a escala de 200 hectáreas llegará durante el próximo año.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/eco-america/dron-siembra-40-hectareas-pewen-lanin













