En el marco de la celebración del Día Mundial del Agua en este 2026 en el que celebramos los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, el Movimiento Laudato Si’ Hispanoamérica alza su voz para denunciar las amenazas que enfrenta nuestra casa común y reafirmar la urgencia del cuidado del don sagrado de nuestra hermana agua, fuente de vida y signo del amor de Dios.
1. San Francisco de Asís: ejemplo de ecología integral
Como bien señala el Papa Francisco en el numeral 11 de la Encíclica Laudato Si’, el testimonio del Santo de Asís nos muestra que la ecología requiere una apertura que trasciende el lenguaje técnico:
“Su reacción era mucho más que una valoración intelectual o un cálculo económico, porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe”.
2. La hermana agua: esencia de vida
En su cántico, San Francisco de Asís (1225) nos invita a alabar al Creador a través de los elementos. Al referirse al agua, destaca cualidades que hoy, ocho siglos después, resuenan con urgencia:
“Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, que es muy útil y humilde y preciosa y casta”.
De estas palabras destacamos que la hermana agua es Útil por ser imprescindible para la vida; Humilde porque se pone al servicio de todos sin discriminación; Preciosa por su valor incalculable para la existencia; y Casta porque en su pureza radica la capacidad de generar vida. Reconocer estas cualidades hoy nos interpela a revisar nuestros estilos de vida, a cuidar el agua en lo cotidiano y a asumir una relación más justa y contemplativa con la creación.
3. Nicea refuerza su vigencia en su 1700 aniversario
Al conmemorar el 1700 aniversario del Credo de Nicea, reafirmamos con voz firme: “Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. Esta profesión de fe no es solo una fórmula antigua; es el reconocimiento de que el agua que hoy protegemos es un regalo sagrado que brota de las manos del Padre.
Nuestra misión está escrita desde el origen. El libro del Génesis (2, 15) nos recuerda que Dios tomó al ser humano y lo puso en el jardín del Edén “para que lo cultivara y lo cuidara”. Como nos enseña el Papa Francisco en Laudato Si’, esta encomienda divina nos aclara que “cultivar” no es sinónimo de explotar ni de destruir. Cultivar significa labrar, trabajar y fomentar la vida, siempre bajo el mandato inseparable de “cuidar”: proteger, custodiar y preservar el equilibrio de nuestra casa común.
4. Un derecho humano frente a la crisis social
El Papa Francisco nos urge a entender que no hay dos crisis separadas, sino una sola crisis socioambiental. Señalando puntualmente sobre el agua en el numeral 30 de la Encíclica Laudato Si’ que: “Si bien la calidad del agua disponible disminuye constantemente, en algunos lugares existe una creciente tendencia, a pesar de su escasez, a privatizar este recurso, convirtiéndolo en una mercancía sujeta a las leyes del mercado. Sin embargo, el acceso al agua potable segura es un derecho humano básico y universal, ya que es esencial para la supervivencia humana y, como tal, es una condición para el ejercicio de otros derechos humanos.”
Hoy, esta realidad se agrava por el avance de modelos extractivos, la contaminación de fuentes hídricas y la mercantilización del agua, que afectan de manera desproporcionada a las comunidades más vulnerables. Frente a ello, no podemos permanecer indiferentes, pues cada vez con más frecuencia “la creación se transforma en un campo de batalla por el control de los recursos vitales (…) los conflictos que se desatan en torno a las fuentes de agua, la distribución desigual de las materias primas, que penaliza a las poblaciones más débiles y socava su propia estabilidad social” (Papa León XIV, 2025). ¿Qué puedes y quieres hacer tú para que esto cambie?
5. Un llamado a la acción urgente
Reiteramos el llamado a la acción urgente que hizo el Papa Francisco en el numeral 31 de la Encíclica Laudato Si’:
“Una mayor escasez de agua provocará un aumento en el coste de los alimentos y de los diversos productos que dependen de su uso. Algunos estudios advierten que, a menos que se tomen medidas urgentes, podría producirse una grave escasez de agua en unas pocas décadas. Las repercusiones ambientales podrían afectar a miles de millones de personas; también es posible que el control del agua por parte de grandes empresas multinacionales se convierta en una importante fuente de conflicto en este siglo”. (Francisco, 2015, n. 31)
Programa de Animadores Laudato Si’
Como Movimiento Laudato Si’, estamos llamados no solo a la conciencia, sino también a la acción: fortaleciendo nuestra eco-espiritualidad, promoviendo estilos de vida sostenibles, y alzando una voz profética en defensa del agua, de las comunidades que no tienen acceso a ella y de los territorios sacrificados por quienes la acaparan.
En este camino, reconocemos la importancia de la formación como medio para sostener y multiplicar este compromiso. Por ello, invitamos a las personas de buena voluntad a sumarse al Programa de Animadores Laudato Si’, un espacio concreto para profundizar en la ecología integral, fortalecer la vida espiritual y promover acciones transformadoras en sus comunidades.
Para inscripciones, hacer clic aquí.
Conclusión: debemos proteger a la hermana agua como el tesoro que es
Hacemos un llamado a todas las personas de buena voluntad a vivir la “ecología integral“, cultivando una espiritualidad que nos conecte con la creación, adoptando estilos de vida sostenibles y alzando una voz profética frente a las injusticias socioambientales, protegiendo a la hermana agua como el tesoro que es.
El agua es un componente vital para la vida en nuestro planeta. De ella depende que los ciclos naturales fluyan, no solo en cantidad y calidad, sino también en el ritmo y la armonía para los cuales fueron creados.
Mirar al agua como una gran acompañante -como una hermana-, presente incluso dentro de nuestro propio cuerpo (casi en un 70%), y no como un bien común que se intenta monetizar y transar al mejor postor, es una responsabilidad que nace del amor y del profundo agradecimiento a la creación.
“Laudato Si’, bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servidle con gran humildad” (San Francisco de Asís, 1225)
Consejo Regional Movimiento Laudato Si’ Hispanoamérica











