El precio del oro vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica global. En un escenario atravesado por conflictos geopolíticos, disputas comerciales y señales de inestabilidad financiera, el metal precioso superó por primera vez los US$ 5.000 por onza el domingo pasado, reafirmando su rol histórico como refugio frente a la incertidumbre.
Según informó la agencia de noticias ANSA, el 27 de enero el oro para entrega inmediata cotiza a US$ 5.084,56, lo que representa un aumento del 1.51% con respecto al lunes. En tanto, el contrato para entrega en abril en el mercado Comex alcanza los US$ 5.127 por onza, un 0.09% más que el cierre anterior.
Un refugio financiero en un mundo en tensión
El salto del oro por encima de los US$ 5.000 se produjo el domingo por la noche, impulsado por la reacción de los mercados ante las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que volvieron a sacudir el tablero internacional, analiza un artículo de CNN.
En los primeros 26 días del año, el precio del oro acumuló una suba del 15%, que se suma a un 2025 excepcional, cuando el metal se encareció un 65%, el mayor aumento anual desde 1979. Para los inversores, el oro vuelve a funcionar como un termómetro de la ansiedad global frente a escenarios políticos y económicos imprevisibles.
Entre los factores que explican este nuevo repunte, CNN enumera amenazas arancelarias a países aliados, tensiones en torno a Groenlandia, una operación militar contra Venezuela, advertencias al régimen iraní y la apertura de una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que puso en duda la independencia del banco central estadounidense.
A este panorama se suman un dólar estadounidense más débil, una inflación por encima de lo esperado en Estados Unidos, las expectativas de nuevos recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal y una mayor compra de oro por parte de bancos centrales, que buscan diversificar reservas en un contexto global cada vez más inestable.
El director de inversiones de Bank of America, Michael Hartnett, señaló que el precio del oro podría incluso superar los US$ 6.000 por onza si continúan las tensiones geopolíticas y financieras.
Cómo afecta el aumento del precio del oro a Argentina
Aunque la Argentina no aparece entre los principales compradores o vendedores de oro a nivel global, la escalada del precio del metal tiene efectos concretos en la economía local.
Según datos citados por TN, el aumento del valor del oro revaloriza las reservas brutas del Banco Central, que ya superan los US$ 45.000 millones, el nivel más alto desde septiembre de 2021.
La consultora EcoGo estimó que, al inicio del gobierno de Javier Milei, las reservas en oro del Banco Central rondaban los US$ 4000 millones. Hoy, únicamente por el efecto del precio internacional, esas mismas tenencias se ubican cerca de los US$ 8500 millones.
En paralelo, el récord del oro impulsa con fuerza a la minería metalífera, una actividad clave en términos de exportaciones, pero también atravesada por debates ambientales y sociales, advierte TN. Según datos oficiales citados por el medio, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los US$ 6037 millones en 2025, el valor más alto de la historia del sector y un aumento del 29.2% interanual.
Qué pasa con la plata
El fenómeno no se limita al oro. La plata, otro metal considerado activo refugio, también muestra un fuerte avance. Según CNN, el domingo su cotización subió un 4.5% y alcanzó los US$ 107,8 por onza.
Al igual que el oro, la plata tuvo en 2025 su mejor desempeño desde 1979, con una suba del 141% en el año. Este comportamiento refuerza una tendencia clara: frente a la volatilidad financiera y los conflictos internacionales, los metales preciosos vuelven a ocupar un lugar estratégico en las carteras de inversión, con consecuencias económicas, productivas y ambientales.
