Los cultivos que crecen en Argentina impulsados por los biocombustibles

Campo de colza cerca de Planay, departamento de Côte-d'Or, Borgoña, Francia. (Foto: Myrabella/Wikimedia Commons)

La expansión de los biocombustibles y de los combustibles sostenibles para aviación está impulsando en Argentina el crecimiento de tres cultivos invernales: colza, carinata y camelina

Aunque todavía tienen una escala menor que complejos tradicionales como la soja o el girasol, estas oleaginosas comenzaron a consolidar cadenas productivas vinculadas a la transición energética y a los mercados internacionales que demandan materias primas certificadas, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La colza se usa para biodiésel y lubricantes

La colza es el cultivo con mayor trayectoria dentro de las oleaginosas invernales. Según datos citados por la BCR, desde 1990 se registran 140 cultivares en Argentina y el 38% fue incorporado durante la última década por seis empresas y el INTA.

La semilla de esta planta cuenta con un alto contenido de aceite, que oscila entre el 40% y el 45%. Las variedades de bajo contenido de ácido erúcico —conocidas como canola— se destinan al consumo humano, mientras que las de alto contenido se utilizan para biodiesel y lubricantes industriales. Además, la molienda genera harina proteica para alimentación animal.

El cultivo de carinata avanza junto al combustible sostenible para aviación

La carinata aparece como uno de los cultivos con mayor proyección dentro del mercado global de biocombustibles avanzados. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que una sola empresa concentra todos los cultivares registrados en Argentina desde 2019 y participa en distintos eslabones de la cadena productiva.

En condiciones óptimas, la carinata puede alcanzar un contenido de aceite cercano al 48%. Ese aceite, no apto para consumo humano, se destina a la producción de biocombustibles. A su vez, la molienda genera una harina con entre 43% y 46% de proteína aprobada para alimentación bovina en Estados Unidos.

Según la BCR, Argentina es actualmente el principal exportador mundial de carinata. La mayor parte de la producción se exporta como grano a Europa para su procesamiento industrial, aunque el sector prevé el inicio de molienda local. El destino final del aceite certificado es la elaboración de combustible sostenible para aviación.

La camelina ya se procesa en Argentina para biocombustibles

La camelina también comenzó a expandirse en los últimos años. Este cultivo posee entre 33% y 42% de aceite destinado a biocombustibles avanzados y usos industriales. Además, produce harina proteica para alimentación animal.

A diferencia de la carinata, parte de la producción de camelina ya se procesa en Argentina. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, ese procesamiento permite obtener aceite certificado para biocombustibles y harina proteica destinada tanto al mercado interno como a la exportación.

La sostenibilidad aparece como un factor central en las tres cadenas productivas. La BCR remarca que las certificaciones ambientales son indispensables para que estos aceites puedan ingresar a los mercados energéticos regulados, en un contexto global atravesado por las metas de descarbonización.

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