El mercurio en pescado del río Madeira en Brasil ya alcanzó concentraciones críticas en el cuerpo de las 170 personas que habitan Lago Puruzinho, una comunidad amazónica que vive de la pesca. Según estudios de la Universidad Federal de Rondônia (UNIR) analizados por Mongabay Latam, los niveles detectados en cabello, sangre y heces están entre los más altos de la cuenca y muy por encima del límite de seguridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Maria Rogelina Soares da Silva dos Santos, pescadora y ama de casa de Lago Puruzinho, recuerda el momento en que conoció la palabra mercurio. “Se encontró mucho mercurio en nuestro pelo por el pescado, que es el tucunaré, que comemos mucho”, contó a Mongabay Latam. “Fue un susto tremendo”, dice. Lleva 26 años participando en los estudios de UNIR sobre contaminación en embarazadas, lactantes y niños.
La contaminación por mercurio en Brasil está vinculada directamente a la minería ilegal de oro. El río Madeira recibe entre 10 y 50 toneladas anuales del metal pesado liberado por dragas que extraen oro día y noche, según documentó Ronaldo de Almeida, coautor de varias publicaciones de UNIR. Ese mercurio se acumula en los peces, especialmente en especies carnívoras como el tucunaré, y de ahí pasa al cuerpo humano a través de la dieta diaria.
El peligro invisible para 286 comunidades que ignoran cuánto mercurio llevan
Mongabay Latam construyó una base de datos con más de 7000 muestras en humanos y 5900 en peces, tomadas de 39 estudios científicos publicados entre 1997 y 2024 en las cuencas de los ríos Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira (Brasil). El análisis reveló que al menos 249 comunidades indígenas y ribereñas ya estuvieron expuestas a la contaminación a lo largo de 27 años. Además, 702 comunidades más están en riesgo por estar situadas entre los focos de minería ilegal y los casos positivos.
En el caso específico de la Amazonía brasileña, al menos 286 comunidades indígenas y ribereñas ignoran cuánto mercurio circula por sus cuerpos y el peligro de esa exposición constante. La investigación en campo visitó tres casos críticos: Lago Puruzinho (estado de Amazonas), la comunidad ribereña Calama y el Territorio Indígena Karipuna (estado de Rondônia).
Cómo el consumo de pescado dispara los niveles tóxicos en niños y embarazadas
Los altos niveles de mercurio en las comunidades de la Amazonía están relacionados con el consumo de pescado, que representa la principal fuente de proteína para estas poblaciones. Los estudios de UNIR se concentraron en embarazadas, lactantes y niños porque son los grupos más vulnerables a los efectos neurológicos del mercurio.
Ronaldo de Almeida destacó que las concentraciones halladas en Lago Puruzinho son “significativamente más altas en comparación con otras regiones de la Amazonía brasileña”. Después de conocer los resultados, Maria Rogelina dos Santos cuenta que su familia “cambió casi todo por completo”: disminuyeron drásticamente el consumo de tucunaré, el pez que durante años fue la base de su alimentación.
La comunidad de Lago Puruzinho se encuentra a solo 20 kilómetros de la ciudad más austral del estado de Amazonas. A primera vista, el lago de aguas claras parece un paraíso repleto de aves como el japó de plumaje negro y pico amarillo. Pero el sonido estruendoso de las embarcaciones que surcan el río Madeira delata la presencia permanente de la actividad minera que envía mercurio corriente abajo, hacia el agua donde pescan estas familias.
Según los datos recopilados por Mongabay Latam, el problema afecta a territorios a lo largo de tres países amazónicos y representa una crisis sanitaria silenciosa que ya lleva casi tres décadas sin respuesta efectiva de los gobiernos de la región.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/pescado-con-mercurio-peligro-invisible-comunidades-indigenas-riberenas-rio-madeira-brasil/
