Unos microrobots checos que eliminan microplásticos del agua y el suelo acaban de mostrar una eficiencia sin precedentes en pruebas de laboratorio: retiraron hasta el 94% de las partículas de poliestireno del agua y el 81% del suelo, según reportó Ecoinventos. La tecnología de enjambres autónomos controlados por campos magnéticos resuelve uno de los problemas más endemoniados de la contaminación moderna: cómo recuperar partículas microscópicas que se dispersan en ecosistemas enteros.
Los microplásticos son fragmentos menores a 5 milímetros que proceden del desgaste de neumáticos, textiles sintéticos, pinturas o la degradación de objetos mayores. Una vez dispersos en un río, un suelo agrícola o un sedimento marino, recuperarlos resulta extraordinariamente difícil. Las tecnologías convencionales dependen de que el contaminante llegue hasta un filtro. Estos microrobots hacen exactamente lo contrario: van a buscarlo activamente allí donde está.
Cómo funcionan estos cazadores magnéticos de microplásticos
El equipo científico checo fabricó diminutas estructuras basadas en MXenes, materiales bidimensionales de capas extremadamente finas con elevada superficie química. Para convertir esas láminas en sistemas móviles, incorporaron nanopartículas magnéticas de níquel. El resultado es un microrrobot sin motor, batería ni electrónica: un campo magnético externo lo hace girar y desplazarse.
Cuando se aplica el campo rotatorio, los robots circulan por el medio contaminado y sus superficies de MXene atrapan las partículas de plástico por contacto. En suelo, pueden desplazarse a través de microporos ocupados por agua, liberando partículas que permanecen atrapadas entre minerales y materia orgánica. Una vez terminada la captura, otro campo magnético recupera conjuntamente los microrobots y el plástico adherido, evitando una filtración masiva del medio tratado.
Hasta 94% de eliminación en agua, 81% en suelo
Las pruebas se realizaron con poliestireno y tereftalato de polietileno (PET), dos de los plásticos más ubicuos del planeta. En agua, los microrobots retiraron aproximadamente el 94% del poliestireno y el 89% del PET en alrededor de una hora. En suelo la dificultad aumentó, como era previsible, pero aun así se consiguió retirar el 81% del poliestireno y el 72% del PET.
Los investigadores compararon el sistema con partículas de MXene utilizadas de manera pasiva y comprobaron que la movilidad aumentaba drásticamente la capacidad de captura. No se trata únicamente de disponer de un material adsorbente. La clave está en hacerlo circular por el entorno contaminado, entrando en contacto con partículas que de otro modo permanecerían invisibles para un filtro estático.
El suelo, el escenario más prometedor
Gran parte de las tecnologías anti-microplásticos se han centrado en el agua, donde pueden aplicarse membranas, filtros o procesos de coagulación. El suelo plantea otro desafío: excavar grandes cantidades de terreno para lavarlo puede resultar costoso y alterar seriamente el ecosistema que se pretende recuperar. Una tecnología capaz de circular por microambientes húmedos del suelo abre una vía diferente, actuando sobre zonas contaminadas sin removerlas masivamente.
La tecnología todavía está en fase experimental de laboratorio y faltan las pruebas ambientales a gran escala. Pero el avance apunta hacia algo que las soluciones convencionales tienen complicado: buscar el contaminante allí donde está disperso, en lugar de esperar a que llegue hasta un filtro. Los científicos checos proyectan escalar el sistema en los próximos dos años.
Fuente original: https://ecoinventos.com/cientificos-checos-desarrollan-enjambres-de-microrobots-que-eliminan-hasta-el-94-de-microplasticos-del-agua-y-el-81-del-suelo/




