La carrera global por minerales críticos y la transición energética tiene poco que ver entre sí, según un nuevo informe del Oakland Institute publicado este miércoles. El documento, titulado RUSH: Global Scramble for Minerals Wages War on People and Planet, advierte que la mayor parte de los minerales extraídos termina en sectores ajenos a la descarbonización: defensa aeroespacial, transporte convencional, centros de datos de inteligencia artificial y construcción.
Según el análisis, la demanda de energía solar, eólica, almacenamiento en baterías y redes eléctricas renovables representa apenas una quinta parte del consumo total de minerales críticos. El resto alimenta industrias cuyo vínculo con la agenda climática es marginal o nulo.
El boom extractivo ya dejó devastación en comunidades y ecosistemas
Entre 2000 y 2024, la producción de níquel creció 187%, la extracción de tierras raras 329% y la de litio 1.602%, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) citados en el informe. La AIE proyecta que la demanda de seis minerales clave (cobre, grafito, litio, cobalto, tierras raras y níquel) se duplicará como mínimo para 2040.
La intensificación de la extracción mineral ya tuvo consecuencias devastadoras en todo el mundo, destruyendo tierras, medios de vida y fuentes de agua, afirmó Frederic Mousseau, director de política del Oakland Institute, en una entrevista reproducida por Mongabay. Mousseau agregó que la expansión proyectada solo perpetuará esta devastación.
África, que alberga el 30% de las reservas minerales conocidas del planeta, es uno de los territorios más expuestos. Los países productores del continente procesan localmente menos del 15% de su producción mineral; el grueso del valor agregado se genera fuera de sus fronteras.
Zambia y Congo: electricidad para las minas, apagones para la población
El informe plantea una pregunta clave: ¿el aumento del control sobre la minería y el procesamiento se traducirá en más valor para las comunidades locales y en empleos en el terreno? “¿Dónde estará la equidad si la extracción ocurre contra la voluntad de la gente que vive en la tierra destruida, bebe agua contaminada y respira aire tóxico?”, señaló Mousseau.
En Zambia, las minas de cobre consumen más de la mitad de la electricidad generada en el país, mientras que solo el 43% de los hogares tiene acceso a la red eléctrica nacional. En la República Democrática del Congo, las operaciones mineras absorben más del 60% de la electricidad producida, pero menos de un quinto de la población tiene conexión eléctrica, según el informe del Oakland Institute.
El plan consiste en expandir masivamente la minería de cobre y cobalto en países donde décadas de extracción se tradujeron en acaparamiento de tierras, contaminación masiva de cursos de agua y destrucción de medios de vida, advirtió Mousseau.
El documento desafía el relato de que la expansión minera es indispensable para la descarbonización y exige que los gobiernos y organismos internacionales revisen qué porción real de esos minerales termina en tecnologías limpias y cuánta alimenta la especulación financiera y sectores de alta emisión.
Fuente original: https://news.mongabay.com/short-article/2026/08/devastating-rush-for-critical-minerals-has-little-to-do-with-green-energy-report/













