El fracaso del límite de 1,5 grados según la ONU dejó de ser una advertencia científica para convertirse en un hecho consumado. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó este miércoles un informe en el que admite que el planeta superará ese umbral antes de 2030 y traza una nueva hoja de ruta: la vía del rebasamiento, pico y declive.
La estrategia contempla que la temperatura global sobrepase transitoriamente los 1,5 °C respecto a la era preindustrial, alcance un pico cercano a 1,8 °C en el mejor de los casos y luego descienda mediante la captura masiva de carbono. En el peor escenario posible, el calentamiento superará ampliamente los 2 °C para finales de siglo.
El documento señala que los termómetros suben a un ritmo de 0,25 °C por década. Existe un 75% de probabilidad de que la media quinquenal 2026-2030 supere la marca de 1,5 °C. El planeta se sitúa hoy en 1,4 °C de calentamiento y las emisiones de gases de efecto invernadero no han dejado de aumentar desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015.
El presupuesto de carbono se agota en tres años
Para tener apenas un 50% de posibilidades de limitar el calentamiento a 1,5 °C, el presupuesto de carbono restante a partir de 2026 es de unas escasas 130 gigatoneladas de dióxido de carbono. Al ritmo actual de emisiones (40 GtCO2 solo en 2024), ese margen se agotaría en apenas tres años.
Cada cinco años de retraso en la reducción drástica de emisiones añade aproximadamente 0,1 °C a la temperatura de pico. Las más de 400 GtCO2 acumuladas en la atmósfera desde 2015 ya elevaron en unos 0,2 °C el calentamiento mínimo al que la humanidad puede aspirar, según el PNUMA.
Esto llevó al organismo a confirmar que las vías de reducción de emisiones más estrictas disponibles en el momento del Acuerdo de París ya no son viables. Dichas trayectorias requerían reducciones inmediatas, profundas y sostenidas que debían comenzar en 2015 o 2020. No sucedió.
La captura de carbono como última apuesta
El informe del PNUMA estima que lograr una disminución a largo plazo de apenas 0,1 °C requiere extraer unas 220 GtCO2 de forma neta de la atmósfera. La estrategia de rebasamiento, pico y declive coloca a las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono (CDR) como pieza central del plan B climático.
Sin embargo, el organismo advierte que la mayoría de las estrategias de CDR siguen siendo inciertas en términos de escalabilidad, permanencia, durabilidad y aceptabilidad social. Además, desplegar estas tecnologías basándose únicamente en el menor coste económico trasladaría una carga de uso injusta a los países más vulnerables.
Los expertos también advierten sobre la física de la histéresis planetaria: el viaje de enfriamiento no desandará exactamente el mismo camino que el de calentamiento. Muchos componentes del sistema terrestre, especialmente los océanos y los glaciares, tienen una inercia tan inmensa que continuarán degradándose durante siglos después de que las temperaturas globales empiecen a bajar.
El aumento del nivel del mar o el debilitamiento de la Corriente Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) no se detendrán con solo bajar la temperatura global. El daño acumulado no se revierte automáticamente. La ventana para evitar el rebasamiento ya se cerró.
Fuente original: https://climatica.coop/onu-fracaso-15-plan-b/
