Se viene la COP30 en Belém, Brasil, y antes de perdernos entre siglas, stands y discursos, vamos a lo básico: ¿qué es la COP y por qué importa tanto lo que pasa ahí adentro?
Primero lo primero: ¿qué es la COP?
En pocas y simples palabras: la COP es la Conferencia de las Partes. Se llama así porque es la reunión de todas las partes (países) que firmaron un acuerdo climático en común, como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o el Acuerdo de París.
Es decir, una vez por año, durante dos semanas, todos los países del mundo se sientan en el mismo lugar a negociar qué van a hacer (o no) frente a la crisis climática. Cada país es una “parte”. Cada “parte” llega con sus intereses. Y ahí empieza el juego.
El juego de poder: quién negocia qué
En la COP no reina la igualdad, sino la geopolítica:
- Los países más ricos tienen más poder, más capacidad de presión… y más responsabilidad histórica en las emisiones.
- Los países del Sur Global necesitan más financiamiento para poder cumplir con sus compromisos climáticos.
- Hay países petroleros que bloquean acuerdos incómodos.
- Otros países se agrupan en bloques de negociación y negocian en conjunto.
- Algunos van cambiando de postura según lo que se ponga sobre la mesa.
Y en el medio de todo eso, está el lobby empresarial, que opera en los pasillos para inclinar la balanza a favor de sus intereses. El más poderoso de todos: el lobby petrolero.
¿Qué se negocia en la COP?
Básicamente, las reglas del juego climático global. Entre otras cosas:
- Quién pone la plata y quién la recibe.
- Cómo se adaptan los países a los impactos del cambio climático.
- Quién paga por las pérdidas y daños provocados por eventos extremos.
- Cómo y cuándo se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Qué pasa con los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas).
Pero lo más importante no es solo el tema, sino las palabras.
Una palabra lo cambia todo
En las COP, los textos finales se negocian palabra por palabra. Suena exagerado, pero no lo es:
No es lo mismo decir que los países deben:
- “eliminar progresivamente los combustibles fósiles”
que decir - “reducir los combustibles fósiles”.
Una sola palabra puede ablandar, endurecer o vaciar de contenido un compromiso.
Por eso, una frase puede llevar horas (o días) de negociación. Si a veces cuesta decidir qué comer a la noche, imaginate a casi 200 países con intereses opuestos tratando de ponerse de acuerdo sobre el futuro del clima.
¿Sirve para algo la COP?
La pregunta es válida. La respuesta es: sí, pero…
Lo que la COP sí aporta
- Es el único ámbito universal donde todos los países se sientan a la misma mesa.
- Ahí se firman decisiones, se crean fondos, se definen metas y marcos comunes.
- Lo que se acuerda en la COP después influye en leyes, políticas públicas y flujos de financiamiento.
¿Un ejemplo? Al día siguiente de la firma del Acuerdo de París, al día siguiente cayeron las acciones de empresas petroleras y subieron las de energías renovables. El mensaje era claro: el mundo empezaba (al menos en los papeles) a moverse hacia otro modelo energético.
Sin COP, no habría un marco común para presionar a los gobiernos.
Lo que la COP no alcanza a resolver
Muchas decisiones no son legalmente vinculantes. Y ahí es donde aparecen las críticas. La COP30 en Belém llega con la presión de pasar de los compromisos a la ejecución: menos anuncios bonitos, más acciones medibles.
¿Por qué importa dónde se hace la COP?
Este año, la COP se celebra en Belém, una ciudad de Brasil ubicada en plena Amazonía. Eso ya es una señal política en sí misma:
- Pone en el centro a uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
- Abre debates incómodos sobre deforestación, combustibles fósiles y justicia climática.
- Visibiliza las voces de pueblos indígenas y comunidades locales.
El anfitrión, Brasil, promete que será la “COP de la verdad”. ¿Lo será?













