La quiebra de Manisur por crisis energética se formalizó el 18 de septiembre ante el Juzgado de La Carlota, cuando la empresa procesadora de maní de Santa Eufemia, en el sur de Córdoba, solicitó su propia quiebra tras quedar sin materia prima y sin recursos para pagar la electricidad. Manisur venía arrastrando un concurso preventivo desde fines de 2019 y ahora reconoció una situación de insolvencia definitiva e irremediable, según consignó Bichos de Campo.
El detonante fue un acuerdo frustrado con El Socorro SRL, empresa vinculada a uno de sus accionistas, que prometió entregar 8.000 toneladas de maní para procesar pero al final destinó toda la mercadería a sus propios compromisos. Manisur había contratado trabajadores temporarios, suscrito contratos de exportación y tomado prefinanciaciones por USD 350.000 sobre la base de esa entrega que nunca llegó.
La factura eléctrica que terminó de hundir a la planta
La empresa admitió en su presentación judicial que adeuda facturas de luz por montos significativos y que al vencimiento de la última cuota del acuerdo concursal, previsto para el 10 de octubre, seguramente le cortarán el suministro. Sin electricidad, la planta quedaría sin capacidad operativa y sus cámaras frigoríficas se apagarían definitivamente.
Los números del último balance, cerrado el 28 de febrero de 2026, muestran pérdidas superiores a los $6.811 millones y un patrimonio neto negativo de $4.865 millones. Las ventas cayeron casi 30% respecto del ejercicio anterior y el precio promedio de venta del maní se desplomó USD 278 por tonelada, mientras subían los costos laborales, tributarios y financieros.
Un pueblo entero pierde su principal fuente de empleo
Santa Eufemia tiene unos 2.700 habitantes y Manisur era su principal empleador. La empresa despidió de manera anticipada a 65 trabajadores de prestación discontinua y redujo la jornada del resto del plantel. Según la delegada de UATRE Río Cuarto, Marcela Rodríguez, citada por Canal 69 de la localidad, alrededor de setenta familias con entre 15 y 30 años de antigüedad en la planta quedaron sin ingresos.
Un intento de rescate liderado hace un año por los empresarios Axel Gerbaudo y Nicolás Kulik, que ingresaron como nuevos socios, no logró revertir la situación. La empresa buscó incorporar inversores, asociaciones productivas, financiamiento externo y alternativas de abastecimiento de maní, pero ninguna de esas gestiones se concretó.
La quiebra de Manisur deja expuesta la fragilidad de la cadena agroindustrial del maní en Córdoba, donde la falta de materia prima por caída de rendimientos, sumada a tarifas eléctricas que las empresas no pueden pagar, cierra el círculo de una crisis que pone en riesgo toda una economía regional.












