La reforma de la Ley de Especies en Peligro en Estados Unidos pasó esta semana de amenaza latente a realidad concreta. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre (U.S. Fish and Wildlife Service) anunció que matar un animal federalmente protegido es legal si no fue intencional. La medida se apoya en una reinterpretación de dos palabras que hasta ahora sostenían el edificio legal de la conservación: “harm” (daño) y “take” (toma).
En la jerga de la ley, “take” refiere a matar o capturar un animal. Pero según el memorando firmado por Brian Nesvik, director del servicio, “una embarcación que golpea inadvertidamente a una ballena no la ha tomado, porque el curso de la embarcación no se fijó contra la ballena”. Lo mismo vale para talar un árbol con murciélagos adentro: no es “toma” si el objetivo no era matarlos.
La directiva coincide con otra revisión que entró en vigor esta semana: dañar el hábitat de un animal ya no se considera “daño” hacia el animal mismo. Juntas, ambas modificaciones vacían de contenido a la Endangered Species Act, una ley que desde 1973 rescató del borde de la extinción a águilas calvas, manatíes y ballenas jorobadas.
El precedente del búho moteado y la tala en el noroeste del Pacífico
La Corte Suprema de Estados Unidos ya discutió estas palabras. En 1995, el caso Babbitt v. Sweet Home estableció que modificar el hábitat de una criatura (como talar el bosque donde vive el búho moteado del norte) cuenta como dañarla. La industria maderera había perdido acceso a millones de hectáreas del noroeste del Pacífico tras la inclusión del búho en la lista de especies amenazadas en 1990.
En ese fallo, el juez Antonin Scalia argumentó en disidencia que “take” significa matar o herir directamente, no modificar el entorno. La administración Trump adoptó ahora la lectura de Scalia, pese a que la mayoría del tribunal la rechazó hace tres décadas.
“Están intentando ignorar 50 años de la ley y cómo la agencia y todos siempre interpretaron esta palabra”, dijo Ryan Shannon, abogado de Defenders of Wildlife, en declaraciones reproducidas por Grist. “No están intentando un toque sutil: están pegando fuerte”.
Qué dicen los expertos legales sobre la nueva interpretación
Expertos consultados por Grist coinciden en que la medida es legalmente frágil. Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales del Center for Biological Diversity, calificó el memorando como “crueldad performativa” que “apenas vale el papel en que está impreso”. Casi dos docenas de estados ya demandaron a la administración Trump por cambios previos a la ley, y se esperan nuevas acciones judiciales de grupos ambientalistas.
En 2024, la Corte Suprema dictaminó que los tribunales, no las agencias, tienen la última palabra en la interpretación de leyes. Ese fallo, visto como un revés para las políticas ambientales, podría en este caso jugar en contra del Servicio de Pesca y Vida Silvestre: el poder de redefinir “harm” y “take” no le correspondería.
“La administración le está diciendo a cada industria en Estados Unidos que matar fauna en peligro está bien mientras no haya sido su objetivo primario”, señaló Andrew Wetzler, ejecutivo del Natural Resources Defense Council, en un comunicado citado por Grist. “Pero el daño no intencional es exactamente lo que está empujando a muchas especies hacia la extinción”.
La Ley de Especies en Peligro protege hoy a más de 1.600 especies en territorio estadounidense. La palabra “take” es tan difícil de definir que atormentó durante semanas a la lexicógrafa Kory Stamper en 2001, cuando intentó capturar todos sus sentidos para un diccionario. La administración Trump pretende zanjar en un memorando lo que un siglo de editores no pudo resolver.
Fuente original: https://grist.org/language/endangered-species-act-trump-take-harm/
