El carbón cautivo en Indonesia, esas plantas privadas fuera de la red que alimentan operaciones industriales, podría convertirse en la llave para acelerar el abandono del carbón en el sudeste asiático. Un análisis publicado por Dialogue Earth revela que el país, mayor exportador mundial de carbón y dueño de casi la mitad de las reservas globales de níquel, tiene el músculo geopolítico para marcar estándares en lugar de seguirlos.
Entre julio de 2024 y julio de 2025, Indonesia sumó 4,5 gigavatios (GW) de capacidad operativa de carbón cautivo, según un informe del Global Energy Monitor (GEM) y el Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA). La capacidad total del país en plantas cautivas alcanzó 19,3 GW, y con los proyectos en construcción y anunciados, el total prospectivo trepa a casi 31 GW. Esa cifra supera la flota de carbón de Australia (22,8 GW) y casi empata con la de Alemania en 2024 (32,3 GW).
La mayor parte de esa nueva capacidad se encuentra en Sulawesi Central y Maluku del Norte, zonas ricas en níquel. El mineral es clave para baterías de vehículos eléctricos, pero 83% de la producción de níquel de Indonesia en 2025 fue para acero inoxidable, no para electrificación, según CREA. “No todo el níquel de Indonesia va realmente a electrificación. Mucha de la capacidad de procesamiento que el país construyó es en realidad para acero inoxidable”, señaló Katherine Hasan, analista de CREA, citada por Dialogue Earth.
Dependencia que se vuelve pasivo competitivo
La mayoría de las plantas cautivas sigue dependiendo del carbón porque se percibe como la opción más barata y confiable para operaciones con acceso limitado a la red y alta demanda de electricidad estable, según el informe de 2025 de la Asociación para la Transición Energética Justa de Indonesia (JETP). Pero esa dependencia genera ineficiencias, mayores emisiones y desafíos regulatorios.
“La dependencia del níquel en carbón se está convirtiendo en un pasivo competitivo a medida que los compradores de baterías y vehículos eléctricos examinan el carbono embebido”, afirmó Randi Bachtiar, especialista en finanzas energéticas del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), en declaraciones recogidas por Dialogue Earth. El carbono embebido es el volumen de emisiones generado durante la producción y transporte de un producto antes de que llegue al consumidor.
Indonesia apunta a alcanzar cero emisiones netas en 2060, pero una regulación presidencial de 2022 prohibió nuevas plantas de carbón con excepciones clave: los proyectos ya anunciados en el plan de negocios 2021-2030 de la eléctrica estatal PLN, y los proyectos estratégicos que contribuyan al procesamiento de recursos naturales como el níquel.
Créditos de transición y primas verdes
Bachtiar sostiene que Indonesia podría capitalizar primas verdes para dar forma a la transición industrial del carbón. “Un sistema transparente de monitoreo, reporte y verificación (MRV) de cadena de suministro podría permitir que el níquel, aluminio y acero indonesios obtengan una prima”, explicó a Dialogue Earth. También mencionó los créditos de transición, un tipo propuesto de crédito de carbono que monetiza emisiones evitadas mediante el cierre anticipado de plantas de carbón y su reemplazo por energía limpia. “Créditos de carbono de alta integridad vinculados al cambio de plantas cautivas desde carbón podrían mejorar la economía del reemplazo temprano. Es un enfoque aún en diseño, pero promisorio.”
Los reguladores financieros de todo el mundo exigirán divulgaciones de emisiones a las empresas, incluidas las de los insumos de sus productos, durante el próximo año, advirtió un reporte de IEEFA de 2024. Ese escrutinio ya afecta a compañías de la región.
La pregunta que dejó el análisis de Dialogue Earth es si Indonesia aprovechará su posición dominante en níquel para acelerar el retiro del carbón cautivo antes de que las cadenas de suministro globales le cierren la puerta. La respuesta definirá el ritmo de la transición energética en Asia.
Fuente original: https://dialogue.earth/en/energy/indonesias-captive-coal-could-it-lead-the-transition-away/












