En Carrington, cerca de Manchester, la primera batería de aire líquido sin litio a escala comercial del Reino Unido ya está en construcción. El sistema desarrollado por Highview Power promete resolver uno de los grandes dolores de cabeza de la energía renovable: cómo almacenar electricidad cuando el viento no sopla y el sol no brilla, sin depender de minerales críticos como litio, cobalto o níquel.
El principio es directo. Cuando hay exceso de electricidad renovable en la red, esa energía alimenta un compresor que enfría el aire atmosférico hasta aproximadamente -196 °C. A esa temperatura, el aire se convierte en líquido y puede guardarse en tanques criogénicos aislados durante horas, días o incluso semanas con pérdidas mínimas. Cuando la demanda eléctrica sube, el aire líquido se calienta, se expande y mueve una turbina que devuelve electricidad a la red.
La instalación tendrá una capacidad de 50 MW de potencia y 300 MWh de almacenamiento, suficiente para abastecer la red a plena carga durante unas seis horas. Pero el dato clave no es ese: el sistema está diseñado para funcionar durante aproximadamente 50 años, muy por encima de la vida útil de las baterías de ion-litio convencionales, que rara vez superan los 15.
Cero dependencia de minerales críticos en una tecnología probada
A diferencia de las baterías electroquímicas, el sistema de aire líquido no necesita litio, cobalto, níquel ni tierras raras. El recurso principal es simplemente el aire que respiramos. Esto reduce la presión sobre cadenas de suministro globales cada vez más tensas y sobre zonas de extracción minera en Latinoamérica, África y Asia.
La tecnología de licuefacción de aire no es nueva. Se usa desde hace décadas en procesos industriales relacionados con gases criogénicos. Lo novedoso es integrarla al sistema eléctrico como herramienta de almacenamiento a gran escala. Highview Power ya operaba desde 2018 una planta piloto de menor tamaño cerca de Manchester, experiencia que validó el funcionamiento antes de construir instalaciones comerciales.
La eficiencia del ciclo completo es el punto débil: el sistema recupera entre 50% y 60% de la electricidad utilizada para licuar el aire, frente al 80% que devuelven las baterías de litio. Pero cuando el objetivo es almacenar energía durante varios días, factores como durabilidad, seguridad, escalabilidad y disponibilidad de materiales empiezan a pesar más que unos puntos porcentuales de eficiencia.
Una segunda vida para antiguos sitios energéticos
Otro aspecto clave: la planta se construye sobre los terrenos de una central eléctrica desmantelada, aprovechando conexiones existentes a la red de alta tensión y parte de la infraestructura industrial. Este enfoque permite reutilizar emplazamientos energéticos sin ocupar nuevos espacios naturales, una estrategia que gana terreno en Europa.
Según informó Ecoinventos, la instalación forma parte de la estrategia británica para reforzar la red eléctrica nacional frente a la intermitencia de las renovables. La planta de Carrington proyecta inaugurar su primera unidad en 2027, con una inversión estimada en decenas de millones de libras esterlinas.
Fuente original: https://ecoinventos.com/reino-unido-construye-una-gigantesca-bateria-de-aire-liquido-que-almacena-energia-durante-semanas-sin-usar-litio/









