El río Kaka, en territorio indígena leco de la Amazonía boliviana, quedó convertido en un cuerpo de agua muerto tras décadas de extracción aluvial de oro que contaminó sus aguas con mercurio, cianuro, diésel y grasa de embarcaciones. José Cartagena, dirigente leco de la comunidad Tomachi y presidente del Comité de Agua local, recuerda que hace 40 años podía pescar pacú, surubí y bagres en el Kaka, beber agua directo del cauce y navegar sin problemas. Hoy, según informó Iván Paredes Tamayo en Mongabay Latam, la pesca desapareció, el agua no es potable y los sedimentos volvieron la navegación una tarea titánica.
La historia minera en el municipio de Teoponte, al que pertenece Tomachi, comenzó a fines de los años 50 cuando la empresa estadounidense South American Placer Incorporated (SAPI) introdujo la primera draga para explotar oro de manera intensiva. Trabajó hasta los años 80, cuando vendió sus concesiones a la Corporación Minera del Sur (Comsur), propiedad del empresario Gonzalo Sánchez de Lozada, quien después se convertiría en presidente de Bolivia. Desde el año 2000 los operadores mineros incrementaron el uso de dragas, y a partir de los años 90 algunos indígenas leco se convirtieron en cooperativistas mineros.
El agua que ya no se puede beber ni pescar
Cartagena, de 62 años, describe el cambio con precisión: “Antes el río Kaka era de un agua clara, hoy está contaminado por todas las empresas que trabajan en el área minera. Incluso podíamos tomar agua porque no había contaminación. Ahora es imposible, ya no se puede”. El río, que antes era angosto, ahora se amplió por la actividad minera. “Empezando desde Caranavi hasta Puerto Pando todo es trabajo minero. Todo es contaminación con mercurio, también hay contaminación por la grasa y el diésel”, explicó al referirse al tramo de unos 141 kilómetros donde está su comunidad.
Tomachi, donde viven unos 1300 habitantes, forma parte del territorio indígena leco en la Amazonía boliviana. La comunidad sobrevive gracias a dos arroyos que todavía no se han secado. “Por el momento no se han secado, porque estamos cuidando esa agua. No permitimos que nadie haga chaqueos alrededor. Acá hay agua las 24 horas porque vigilamos todos los días”, relata Cartagena.
Periodistas de Mongabay Latam, El Espectador y Correo del Caroní analizaron los cambios que afectaron al Kaka y a otros tres ríos amazónicos en las últimas dos décadas, con apoyo de científicos de MapBiomas y del programa de formación en ecología cuantitativa del Instituto Serrapilheira de Brasil. La investigación Aguas Partidas, coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), analizó 722 microcuencas de cuatro países usando datos de la plataforma MapBiomas Agua.
Los datos en cuatro cuencas amazónicas
Los resultados son contundentes. En la cuenca del Beni, las microcuencas con minería ilegal ganaron un 21.5% de superficie de agua, mientras las que no tienen minería perdieron un 17.2%. En Venezuela, la superficie total de agua de los 98 ríos afluentes y embalses en el Caroní cayó un 5.8%, según datos de MapBiomas Venezuela. En Colombia, donde la presión dominante es la ganadería, las microcuencas más deforestadas también pierden agua. En Perú, el 99.7% del agua artificial nueva se concentra en 45 de las 84 microcuencas con minería.
Un patrón se repite en las cuatro cuencas: una de cada seis microcuencas pierde agua natural y gana agua artificial al mismo tiempo. De cada cinco hectáreas de esa agua artificial, más de cuatro aparecen en territorio indígena.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/09/bolivia-playas-muertas-agua-contaminada-rio-kaka-mineria-territorio-indigena-leco/













