La brecha entre alerta y acción en las inundaciones de Nepal dejó un saldo de más de mil muertos confirmados tras las crecidas devastadoras que golpearon el distrito de Rasuwa el 26 de agosto, según informó Dialogue Earth. Cuatro mil personas continúan desaparecidas. Las autoridades habían emitido avisos meteorológicos con anticipación, pero las evacuaciones nunca se concretaron o llegaron tarde.
Saswata Sanyal, responsable de intervención en reducción de riesgo de desastres del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Montañas (ICIMOD), analizó el caso en una entrevista con Dialogue Earth. “Había una brecha entre la alerta y la acción”, explicó. El sistema de alerta temprana funcionó desde lo técnico, pero la cadena de respuesta institucional se quebró en el último tramo: la evacuación de las comunidades en riesgo.
Las evaluaciones preliminares del ICIMOD apuntan a que el desastre fue provocado por una avalancha de roca y hielo, con predominio de material rocoso. Los científicos descartaron que se tratara de un desborde de lago glaciar (GLOF), un fenómeno recurrente en la región del Hindu Kush Himalaya. Sanyal señaló que aún no pueden atribuir el evento directamente al cambio climático, pero sí existe evidencia creciente de que el calentamiento global está alterando las condiciones físicas de la región: los glaciares pierden masa aceleradamente, el permafrost se derrite y las avalanchas se vuelven más impredecibles.
Qué falló en el sistema de respuesta de Nepal
El ICIMOD trabaja junto al gobierno nepalí y su Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres para analizar imágenes de drones y datos satelitales. La evidencia confirma que las alertas meteorológicas llegaron a las autoridades locales, pero no se tradujeron en evacuaciones masivas ni en planes de contingencia activados a tiempo. “El riesgo es muy dinámico en esta región y está cambiando más rápido de lo que nuestros esfuerzos pueden seguir”, advirtió Sanyal.
Un informe de 2023 del ICIMOD había advertido que los glaciares del Hindu Kush Himalaya atraviesan cambios sin precedentes e irreversibles. Desde el año 2000, la tasa de pérdida de masa glaciar se aceleró. Durante cinco décadas de observaciones, el 90% de los años registrados mostraron un balance de masa glaciar negativo. El distrito de Rasuwa había sufrido otra inundación importante hace exactamente un año, desencadenada por un pequeño lago glaciar sobre el glaciar Purepu.
La infraestructura que quedó obsoleta frente al riesgo climático
Sanyal recordó que la mayoría de la infraestructura en Nepal se planificó sobre evaluaciones de riesgo del pasado, con datos que hoy quedaron desactualizados. “Tenemos que volver al inicio y mapear los diferentes riesgos y escenarios que tenemos en el Hindu Kush Himalaya”, sostuvo. El terremoto de 2015 pudo haber debilitado las pendientes de la zona, amplificando el impacto de la avalancha reciente. El sistema de respuesta nepalí necesita incorporar modelos de riesgo actualizados y protocolos de evacuación que funcionen de punta a punta, no solo en gabinetes técnicos.
El caso ilustra una falla global: la tecnología de alerta temprana avanza, pero la capacidad institucional para traducir esos datos en evacuaciones efectivas sigue rezagada. Nepal confirmó más de mil muertos en un desastre que pudo haber sido menos letal si las alertas hubieran activado la respuesta en territorio. Las próximas evaluaciones del ICIMOD determinarán si el terremoto de 2015 y la inundación de 2024 jugaron un rol en la magnitud del desastre. La próxima temporada de monzones arranca en junio.
Fuente original: https://dialogue.earth/en/climate/qa-there-was-a-gap-between-alert-and-action-in-nepal-floods-2/













