Santa Fe lidera el biodiésel en Argentina: impacto económico y ambiental de una industria clave

(Foto: argentina.gob.ar)

Mientras el petróleo vuelve a ocupar el centro del debate energético global, Argentina también se posiciona como un actor relevante en otro frente: el biodiésel. El país es el sexto productor mundial de este biocombustible, elaborado a partir del aceite de soja y utilizado como complemento del gasoil tradicional, y tiene potencial para escalar aún más.

Santa Fe, epicentro de la producción nacional

La provincia de Santa Fe lidera ampliamente la industria: allí se producen ocho de cada diez litros de biodiésel del país. Esta concentración se explica por su capacidad industrial y su cercanía a los principales puertos de exportación. Según datos del sector citados por Marcelo Kusznierz, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (CASFER), existen 25 plantas pymes y seis grandes complejos aceiteros, con una capacidad productiva que supera los 3 millones de toneladas.

Además, como señala Jorge Hilbert, referente en bioenergía del INTA, más del 85% de la producción de soja argentina se encuentra en un radio de 300 kilómetros del cordón Rosario–Santa Fe, lo que genera una ventaja logística clave.

En términos concretos, la industria sostiene al menos 11 pymes en Santa Fe y genera más de 1600 empleos directos en la región.

Impacto económico, desarrollo regional y beneficios ambientales del biodiésel en Argentina

El biodiésel no solo tiene relevancia energética, sino también económica y social. Kusznierz destaca el “triple impacto” del sector: impulsa la industrialización en zonas rurales, reduce la necesidad de importar combustibles fósiles y contribuye a disminuir la huella de carbono.

Desde el punto de vista ambiental, estudios del INTA indican que el biodiésel puede reducir alrededor de un 70% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles.

Uno de los factores centrales es la siembra directa, una técnica que permite sembrar sin remover el suelo. Tal como explica Hilbert, este método evita el uso intensivo de maquinaria agrícola, reduce el consumo de combustible y minimiza la erosión del suelo.

Respecto a las críticas ambientales vinculadas al cultivo de soja, Hilbert aclara que en Argentina no se produce soja con el objetivo principal de fabricar biodiésel. Según el especialista, el biocombustible se obtiene del aceite excedente de una cadena productiva orientada mayormente a la exportación de granos y harina para alimentación animal.

El potencial del biodiésel para reducir importaciones en Argentina

A pesar de su desarrollo, el biodiésel aún tiene margen de crecimiento en el mercado interno. Actualmente, Argentina importa combustibles en períodos de alta demanda. Sin embargo, expertos del sector sostienen que, con la capacidad instalada existente, el país podría aumentar el porcentaje de mezcla obligatoria con gasoil y reducir significativamente esas importaciones.

En ese escenario, el biodiésel aparece como una alternativa concreta dentro de la transición energética, con beneficios económicos, ambientales y productivos ya comprobados.

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