Tres tornados golpearon el centro de Arizona durante la noche del miércoles 21 de octubre de 2026, acompañados de granizo del tamaño de pelotas de golf, vientos intensos y lluvias torrenciales que causaron daños generalizados en una región más conocida por su calor extremo que por fenómenos meteorológicos violentos. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos confirmó que las tormentas derribaron postes de luz y árboles sobre viviendas y complejos de apartamentos, además de dejar una persona herida.
Las lesiones no fueron mortales, según informó The Guardian, pero el evento marca un contraste inusual con el clima típico de la zona. Este otoño ha sido excepcionalmente húmedo en el sudoeste estadounidense debido a condiciones de El Niño que enviaron un sistema tropical tras otro desde el Pacífico, causando inundaciones severas en el Gran Cañón y los desiertos circundantes.
El testimonio de una residente en plena tormenta
Lenna Landy, residente de Overgaard, una comunidad de unas 3.000 personas ubicada a 225 kilómetros al noreste de Phoenix, estaba haciendo yoga cuando las alertas de tornado comenzaron a sonar. Al principio las ignoró, pero luego la tormenta la alcanzó. “Fue un nivel de truenos como si Zeus estuviera furioso”, relató Landy según el reporte de The Guardian.
La electricidad se cortó, su casa tembló y no pudo encontrar sus anteojos. “Si este es mi final, no lo voy a ver venir”, recordó haber pensado. “La parte más aterradora fue la rapidez con la que todo sucedió”. La tormenta arrancó techos cercanos, destrozó ventanas y empujó un cobertizo contra una vivienda. Un abeto en su jardín quedó partido por la mitad.
Fenómeno inusual para la región en esta época del año
Ryan Bernhart, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Flagstaff, explicó que el aire cálido y húmedo que se desplaza hacia el norte alimenta las tormentas que llegan desde la costa de California. Los vientos cambiantes pueden hacerlas girar, creando las condiciones para la formación de tornados. “Esto es muy inusual para esta área en esta época del año”, afirmó Bernhart.
Los vientos fuertes derribaron árboles en Flagstaff y Mesa, algunos cayendo sobre muros y cocheras. En el bosque nacional Coconino, al noroeste de Flagstaff, cayeron unas pocas docenas de pinos ponderosa de más de 9 metros de altura. “No son árboles pequeños los que cayeron. Son árboles bastante fuertes que fueron derribados”, señaló Bernhart.
El jueves 22, más tormentas severas azotaron la región con granizo de gran tamaño, mientras gran parte de Arizona permanecía bajo vigilancia de tornados e inundaciones. Clima similar afectó a Nuevo México, mientras que amplias zonas de Utah y Colorado estaban bajo alerta de inundaciones.
Aunque los tornados no son excepcionales en Arizona, sí son poco comunes. Brotes notables ocurrieron en 2019 y 2010, pero la intensidad y frecuencia de esta temporada otoñal marcan un patrón climático que desafía las expectativas históricas para el sudoeste estadounidense.
Fuente original: https://www.theguardian.com/us-news/2026/oct/22/arizona-storms-weather-tornado-warning












