El vínculo entre un burro macho y un toro que desconcierta a científicos acaba de ser documentado por primera vez en la literatura científica. Patroclo, el burro, y Achille, el toro, fueron observados lamiéndose, frotándose y montándose en una rutina que los investigadores califican como “realmente, realmente inusual”, según publicó The Guardian.
El hallazgo ocurrió por accidente. Un equipo de la Universidad de Pisa estudiaba monos gelada en Etiopía cuando André da Cruz, estudiante de doctorado, detectó algo extraño durante un descanso para almorzar. “Vi a lo lejos algo que parecía un poco raro. Le dije a mis colegas: ‘Creo que vi a un toro montando a un burro’. Y no me creyeron”, relató da Cruz al medio británico.
Cuatro días de observación revelaron 51 episodios de monta
El equipo liderado por la Dra. Elisabetta Palagi publicó los resultados en la revista Current Biology. Durante cuatro días en los que ambos animales compartieron pastizal, los investigadores registraron 51 episodios en los que Achille montó a Patroclo. Otros burros evitaban al toro y mostraban expresiones faciales amenazantes, pero Patroclo le presentaba los cuartos traseros y lo mordisqueaba.
“Es la primera vez que se reporta en la literatura”, subrayó Palagi en declaraciones a The Guardian. Los dos machos pertenecen a dueños diferentes y solo se encuentran cuando sus rebaños usan el mismo pastizal como parte de la rutina diaria.
Los investigadores notaron que el lamido y el frotamiento ocurrían antes y después de las montas, lo que sugiere que la interacción va más allá del simple impulso sexual. “Más que ser atribuible únicamente a la excitación sexual, estas interacciones parecen jugar un rol en prolongar la interacción social más allá del acto sexual”, escribieron en el paper.
La relación desafía lo que sabemos sobre comportamiento animal
Aunque existen casos previos de interacciones sexuales entre especies (como un macaco de nieve intentando aparearse con ciervos sika en Japón, o un lobo marino antártico que acosó sexualmente a pingüinos rey), Palagi insiste en que este caso no involucra violencia. “Interpretamos nuestros datos como una relación especial”, dijo la investigadora, quien agregó que los dos machos se buscaban activamente: cuando Achille se acercaba a otros animales, Patroclo iba hacia él e intentaba distraerlo.
Da Cruz descartó que el comportamiento de Achille fuera simplemente una muestra de dominancia. “Vimos en varias ocasiones lo que podría haber sido semen del toro, o podría haber estado teniendo un orgasmo, aunque no podemos verificarlo completamente”, explicó. Patroclo, por su parte, se mostraba agresivo con otros toros que no fueran Achille.
Según Palagi, esta relación es un ejemplo de cómo la sexualidad animal puede desvincularse de su función reproductiva. “Cuando dos individuos pertenecientes a la misma especie o a especies diferentes necesitan desarrollar una relación especial, simplemente pescan de todo su repertorio comportamental”, señaló.
Josh Luke Davis, autor de A Little Gay Natural History, contextualizó el hallazgo en declaraciones al medio británico: las relaciones entre especies no son necesariamente inusuales, y “la naturaleza extendida y común de los comportamientos queer en el mundo natural” hace que su superposición “probablemente no sea tan sorprendente”. El estudio se publicó en la revista Current Biology en 2026.
Fuente original: https://www.theguardian.com/science/2026/nov/02/tender-bond-male-donkey-bull-baffles-scientists













