Un matrimonio de jubilados argentinos están por ser desalojados de su casa en la patagonia al mismo tiempo que nuestro Senado trata una ley que podría liberar la venta de tierras para los extranjeros.
Sandra Morales y Rodolfo Hakl, cansados de la inseguridad del AMBA y habiendo perdido sus ahorros en el “corralito“, lo dejaron todo y se fueron a vivir a Lago La Plata, Chubut donde construyeron su cabaña y viven hace 10 años a más de 120 km de ripio del pueblo más cercano. Mientras construían su cabaña, vivieron en un trailer de paredes de lona soportando temperaturas bajo cero durante el invierno, el mismo trailer en el que recorrieron la mayoría del país durante su juventud en sus vacaciones en camping y se enamoraron así de la patagonia.
Ofrecieron su trabajo o pagar impuestos a cambio de vivir allí, pero el municipio de Alto Río Senguer no aceptó sino que les inició dos juicios, uno penal y otro civil.
En el penal por usurpación, fueron absueltos, no sin antes sufrir un sinfín de calumnias a través de la radio pública (que al día de hoy siguen escuchando cada vez que los mencionan). Fueron víctimas de incitación a la violencia en las redes; fueron buscados en lanchas privadas por la GEOP, Rodolfo sufrió maltrato y ambos fueron detenidos y privados de la libertad por rebeldía, sin miramiento de su imposibilidad de traslado por el bloqueo del camino debido a la nieve y de la falta de señal para comunicarse (recién en junio del 2024 lograron tener internet, pero al no tener luz corriente, prenden un generador eléctrico solo 2 veces al dia).
Por su parte, el juicio civil por restitución de la tierra, tuvo sentencia en su contra el pasado mes de junio y el matrimonio apeló.
Desde que vive en Lago La Plata, esta pareja de sexagenarios ha realizado muchísimas tareas de mejoramiento del lugar: mejoraron y mantienen el acceso que era una huella intransitable, apagaron fogones que los turistas dejaban encendidos cuando estaba permitido acampar (porque el municipio ha sacado muchas ordenanzas cambiando el ordenamiento del lugar en estos años); juntaron basura de los turistas; pusieron carteles de señalizaciòn en los caminos; construyeron un muelle con sus propias manos, el Muelle Hakl, donde los turistas acceden a sacar fotos; mejoraron el puente de Laguna del Toro hace unos años (que nuevamente está destruido por el paso de camiones y tractores que acarrean leña de un aserradero que hay en la zona); suelen despejar el camino de árboles y ramas caídos; prestan auxilio a turistas, etcétera. En definitiva, han contribuido al lugar sobremanera.
Pero el intendente de Alto Río Senguer lo niega, y promociona la “inversión privada”, mientras las costas de los Lagos La Plata y Fontana sufren una privatización encubierta comandada por los mismos de siempre, amigos y conocidos del poder. Bajo la pantalla del ecoturismo y fundaciones que reciben fondos del exterior, apellidos de terratenientes y ex funcionarios públicos gozan de total impunidad, construyen miles de metros cuadrados sobre tierras fiscales ribereñas con ordenanzas hechas a su medida y sin estudios de impacto ambiental reales. Incluso se ha dado el uso de lanchas privadas para capturar huemules en Lago La Plata, de donde son especie endémica, para luego encerrarlos en una zona de Lago Fontana bajo el supuesto fin de recría, pero hasta el momento no han sido liberados ejemplares.
La contracara de esos beneficios vip es la persecución feroz a los locales: Sandra y Rodolfo, quienes construyeron su cabaña La Bronco Kurupy en el Lago La Plata, aman el lago y su vida pacífica en medio de la cordillera patagónica, al tiempo que con su presencia ininterrumpida en el lugar viviendo allí estos 10 años, contribuyen a ejercer soberanía nacional en territorio limítrofe, ya que viven a escasos kilómetros de Chile. Se mantienen solo con la jubilación de Sandra, ex docente, ya que Rodolfo era albañil y no tiene jubilación, y trabajan todos los días para acopiar leña y poder vivir allí, pasando los helados inviernos patagónicos aislados sin poder salir por el bloqueo del camino por la nieve. También cosechan sus propias verduras en invernaderos que Rodolfo construyó para poder autoabastecerse, ya que el lugar es muy aislado (tardan todo un día en llegar hasta Esquel).
El jueves 16 de junio del 2026, un dìa después de que la Selección le ganó a Inglaterra en el Mundial, en un partido que ya es parte de la historia futbolística y muchos relacionan con nuestro pasado historico de disputas por territorio y soberanía con dicha potencia colonialista, en el Senado de nuestra Nación se intentó tratar la Ley de Inviolabilidad de Propiedad Privada que suena muy bien, pero establecería nuevas reglas sobre la tenencia de tierras y seguridad jurídica, pudiendo permitir la venta de forma irrestricta de tierras argentinas a extranjeros. Es decir, un día en Argentina muchos festejaban nuestra soberanía por ganar un partido en una competencia deportiva mientras desconocían que al día siguiente el gobierno intentaba liberar nuestras tierras para la compra externa.
Actualmente, la Ley de Tierras Rurales (Ley 26.737), que será reformada con el tratamiento de la antes mencionada, establece que los extranjeros no pueden poseer más del 15% de las tierras rurales a nivel nacional, provincial y municipal.
Si ya existen historias de magnates dueños de lagos enteros en nuestro país y en su contraposición la lucha de personas comunes como Rodolfo y Sandra, ¿cómo será el futuro con una modificación así de la ley de tierras?
Es sabido que hay una crisis de acceso a la tierra en nuestro país, lo vemos en los hijos que no pueden comprar sus casas y construyen en los terrenos familiares, lo que convierte a los centros urbanos en verdaderos centros de aglomerado humano, ya que tampoco hay una planificación urbana. A ello se suma la crisis de inseguridad que atraviesa el país. Sin oportunidades para acceder a la tierra para los trabajadores, ¿Todo el territorio será de los extranjeros para comprar y los argentinos no tendrán más que vivir hacinados en ciudades a merced de la inseguridad?
Sandra y Rodolfo luchan porque ese no sea su futuro. Por ello dejaron atrás lo que la mayoría considera comodidades de la ciudad, para trabajar todos los días en un lugar recóndito en medio de la cordillera por una vida pacífica y respetuosa de la naturaleza.
Si los queres apoyar, seguilos en sus redes (Instagram: @bitacorasdecabana y @labroncokurupy; Youtube: Bitácoras de Cabaña) y ¡dale difusión a su historia! También podes colaborar adquiriendo el libro de Sandra, “Se nos chifló el moño” en el que relata todas sus vivencias y lo que viene siendo una verdadera odisea en búsqueda de una vida mejor.
¡Que esta historia de dos jubilados nos inspire a luchar por un futuro mejor y que la impunidad del sistema no nos gane por cansancio! El debate sobre la extranjerización de tierras continuará el próximo 6 de agosto, En nuestras manos está trabajar por un país mejor.
Romina Gabriela Hakl es apasionada por la naturaleza, el ambiente y la sustentabilidad, Bachiller en Ciencias Naturales y estudió 3 años de Ciencias Geológicas en la UBA. Además, cursó un Máster en Gestión Ambiental en el ITBA.
Durante la pandemia fundó Ecomovies – Cinéfilos Ambientales, proyecto desde el cual recomienda material audiovisual sobre ambiente y sostenibilidad con la misión de generar conciencia ambiental.
Además es voluntaria coordinadora de Argentina sin Ecocidio.
Le encanta leer así como redactar y editar artículos y libros. Cree que el sentido crítico es sumamente importante y su frase favorita es: “La prueba de una inteligencia de primer orden es la capacidad de retener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo, y seguir conservando la capacidad de funcionar”.
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