La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos eliminó este lunes la última regulación federal que limitaba las emisiones de carbono de las centrales eléctricas, derogando la norma que la administración de Joe Biden había aprobado en 2024. La medida deja al sector energético estadounidense sin controles climáticos a nivel federal y garantiza que las plantas de carbón puedan operar sin restricciones ambientales durante décadas.
La norma de Biden no obligaba a las empresas eléctricas a abandonar el carbón de forma directa. Les daba una opción: cerrar sus plantas de carbón en la década de 2030 o instalar tecnologías de captura de carbono que redujeran casi todas las emisiones de dióxido de carbono de sus chimeneas. Cualquiera de las dos vías hubiera resultado en una caída significativa de las emisiones del sector eléctrico. Ahora esa arquitectura regulatoria desapareció por completo.
El administrador de la EPA, Lee Zeldin, defendió la decisión en una cumbre energética en Texas. Según informó Grist, Zeldin declaró: “Durante más de 15 años, las administraciones Obama y Biden implementaron una guerra contra el carbón para destruir la energía confiable y asequible. Estamos trabajando para ir aún más lejos y que la energía estadounidense pueda ser completamente liberada. Realizar el potencial completo de la energía estadounidense significa más empleos, precios más bajos y una América más próspera”.
La EPA usa el mismo argumento que con los autos: ciencia incierta y ahorro al consumidor
La justificación de la EPA repite el marco legal que aplicó en enero para revocar los estándares de emisiones de vehículos. La agencia argumenta que la ciencia del cambio climático es incierta y que la derogación reducirá las facturas de luz de los consumidores. Es el mismo discurso que usó Donald Trump en su primer mandato, cuando derogó el Plan de Energía Limpia de Barack Obama. En 2022, la Corte Suprema falló que el presidente no podía obligar unilateralmente a las empresas a abandonar el carbón.
El retroceso llega en un momento crítico para el carbón en Estados Unidos. Aunque ni la norma de Obama ni la de Biden llegaron a implementarse debido a batallas legales, el carbón venía cayendo por métricas de mercado: el boom del fracking abarató el gas natural y muchas centrales de carbón fueron reemplazadas por plantas de ciclo combinado. Las emisiones del sector eléctrico estadounidense cayeron casi a la mitad en dos décadas. Pero el auge de la inteligencia artificial está frenando ese declive: la demanda energética de los centros de datos disparó los precios mayoristas de la electricidad y muchas empresas extendieron la vida útil de sus plantas de carbón.
Qué perdió Estados Unidos al eliminar la norma de Biden
La administración Biden proyectaba que su norma habría evitado USD 370.000 millones en daños a la salud y al clima. Para 2035, habría prevenido cientos de miles de ataques de asma, cientos de visitas a salas de emergencia y más de 1.200 muertes prematuras, según estimaciones federales citadas por Grist. La eliminación de esos beneficios sanitarios quedó borrada del cálculo de la EPA de Trump, que priorizó el ahorro de costos operativos para las empresas eléctricas.
Estados Unidos es el segundo emisor global de carbono. El carbón es, de lejos, la fuente de energía más sucia del mundo: acumula casi la mitad de las emisiones globales de carbono desde el inicio de la era industrial, el equivalente al petróleo y el gas combinados. Expertos climáticos coinciden en que eliminar el carbón de la matriz eléctrica es el cambio individual más significativo que el mundo podría hacer para frenar el calentamiento global.
Kenneth Gillingham, profesor de economía ambiental en la Universidad de Yale y exasesor económico de la administración Obama, dijo a Grist que la falta de una meta regulatoria clara socava las decisiones corporativas. “Si estás indeciso entre dos opciones, lo lógico es elegir la que se alinea con el objetivo. Eso se ha debilitado. Tiene que haber algo de dientes detrás”, señaló.
La derogación formal entrará en vigor en los próximos 60 días tras su publicación en el Registro Federal. Ninguna central de carbón en Estados Unidos estará sujeta a límites federales de emisiones de dióxido de carbono.
Fuente original: https://grist.org/energy/trump-zeldin-epa-repeal-biden-carbon-power-plant-rule/











