El desastre de Nepal ocurrido el 26 de agosto pasado dejó más de 1.300 personas fallecidas, 5.000 desaparecidas y 13.700 rescatadas tras una avalancha de roca y hielo que barrió comunidades enteras en apenas siete minutos. Ahora, un estudio de atribución publicado por el consorcio científico World Weather Attribution (WWA) concluye que el calentamiento global exacerbó los fenómenos geológicos en cascada que empujaron a las comunidades del Himalaya más allá de sus límites de adaptación.
Friederike Otto, profesora de Ciencia Climática en el Imperial College de Londres y líder del WWA, aclara que este informe no analiza un único fenómeno meteorológico extremo, sino un desastre de montaña en múltiples etapas con muchos factores que influyen en la causalidad, según informó Climática.
El colapso que arrasó 22 kilómetros en siete minutos
El desastre se originó con el colapso repentino de aproximadamente dos kilómetros cuadrados de pared rocosa y hielo glaciar en la vertiente norte de la montaña Langtang Lirung. La inmensa masa cayó desde los 5.150 metros de altitud hasta el fondo del valle a unos 3.750 metros, liberando en su impacto una energía equivalente a un terremoto de magnitud 5,5.
Los autores del estudio explican que la energía mecánica y la fricción derritieron rápidamente el hielo glaciar. Al llegar al fondo del valle, impactó con más hielo enterrado en el permafrost, generando un enorme volumen de agua derretida que se transformó en una inundación de escombros altamente destructiva impulsada por una mezcla letal de agua, hielo, roca y sedimentos.
Desplazándose a velocidades medias de 188 km/h, la avalancha recorrió 22 kilómetros río abajo hasta la frontera de Rasuwagadhi en apenas siete minutos, borrando del mapa instalaciones aduaneras y pueblos enteros como Timure y Syabrubesi. El flujo viajó 200 kilómetros hasta Devghat en menos de siete horas, depositando más de 30 millones de metros cúbicos de lodo y escombros que sepultaron cultivos e infraestructuras hidroeléctricas a lo largo del corredor.
Cómo el cambio climático desestabilizó la montaña
El informe del WWA, elaborado por decenas de científicos internacionales, determina que el cambio climático no fue el creador de la estructura geológica original, pero sí actuó como un factor desestabilizador crítico sobre una ladera ya vulnerable. Las crecientes temperaturas en la región han provocado la degradación del permafrost, debilitando los contactos entre la roca y el hielo y reduciendo la cohesión de las fracturas.
Además, el glaciar Langtang-Lirung ha experimentado un adelgazamiento y retroceso masivo. Desde 2010, la tasa de contracción del glaciar se aceleró de un 0,5% anual a entre un 1% y un 2,3% anual, eliminando el soporte mecánico de las escarpadas paredes rocosas y dejándolas expuestas a fallos.
A esto se suma el aumento de la cota de nieve: la isoterma de cero grados se ha elevado a un ritmo de unos 100 metros por década durante las temporadas de monzón y posmonzón, lo que ha provocado que caiga más lluvia y menos nieve en las cumbres, incrementando drásticamente la presión del agua que se infiltra en las fracturas de la montaña.
Javier Lillo, del departamento de Geología de la Universidad Rey Juan Carlos y ajeno al estudio, contextualiza esta realidad destacando que las áreas de alta montaña son extraordinariamente sensibles al calentamiento global, según declaraciones recogidas por SMC España. Lillo recuerda que lo ocurrido este verano en el Himalaya, junto con avalanchas similares recientes en los Alpes y América, demuestra que las zonas que previamente se consideraban relativamente estables están experimentando una incidencia inusitada de movimientos de ladera.
Cuando la adaptación ya no alcanza
Una de las conclusiones más duras del informe es que en este desastre se han rebasado por completo los límites de la adaptación humana. Aunque Nepal ha implementado medidas de reducción de riesgo de desastres en zonas de montaña, la magnitud y velocidad del evento superaron cualquier capacidad de respuesta de las comunidades vulnerables.
Luis Carcavilla Urquí, científico del IGME que no participó en la investigación, señala a SMC España que el estudio de un evento catastrófico de estas características es complejo, porque no fue provocado por un único episodio climático extremo, sino que se trata de un fenómeno múltiple, resultado del encadenamiento de procesos.
El equipo científico destaca que unas 84.270 personas se han visto afectadas y cerca de 3.400 supervivientes permanecen en centros de acogida. El desastre estuvo antecedido por condiciones meteorológicas inusualmente cálidas a lo largo de un período de 12 meses, lo que favoreció el derretimiento acelerado de la nieve y el hielo. Asimismo, el terremoto de Gorkha de magnitud 7,8 ocurrido en 2015 pudo haber precondicionado la pendiente, agrandando las grietas en la masa rocosa y aumentando la inestabilidad a largo plazo de la montaña.
El estudio refuerza la urgencia de mitigación global: las áreas de alta montaña que antes se consideraban estables ahora enfrentan colapsos en cascada que ninguna medida de adaptación local puede contener.
Fuente original: https://climatica.coop/desastre-nepal-estudio-atribucion-wwa/












