Bitácora de un viaje por las heridas abiertas de América Latina: ecocidio, defensores ambientales, transición energética y litigio ambiental

(Foto: EcoNews Creative Lab)

Como he dicho en más de una ocasión, decidí estudiar Derecho no porque me gustaran las leyes o los pleitos, sino porque me indignaba la injusticia, y esa indignación era una energía muy poderosa que podía canalizar en beneficio de los demás.

Creo que esa misma indignación de ver hoy cómo se destruye el planeta impunemente, me ha llevado a apoyar la propuesta de convertir el ecocidio en un crimen internacional.

Stop Ecocidio Internacional convocó un Panel de Expertos Independientes (del que tuve el honor de formar parte) que en 2021 definió técnicamente el ecocidio. En 2024, tres Estados insulares del Pacífico lo propusieron formalmente como enmienda al Estatuto de la Corte Penal Internacional, donde hoy se encuentra en estudio.

Pero, debido al principio de complementariedad, antes o después el ecocidio deberá estar también tipificado en las legislaciones internas. Por eso trabajamos en ambos niveles, excavando los dos extremos del túnel hasta que el crimen pueda fluir.

La definición internacional fue pensada para la CPI, por lo que al trasladarla a los ordenamientos domésticos se requiere una adaptación cuidadosa. Como en América Latina compartimos una misma tradición jurídica, estamos impulsando una Ley Modelo de Ecocidio para la región.

Parte de este trabajo consiste en promover el ecocidio y una Ley Modelo en los foros internacionales y regionales. Por eso emprendí un viaje de tres semanas que comenzó en Bahamas, pasó por Santa Marta y terminó en Santiago de Chile.

Bahamas: el Acuerdo de Escazú y la defensa de los defensores

Del 21 al 24 de abril se celebró en Nassau, Bahamas, la cuarta Conferencia de las Partes (COP4) del Acuerdo de Escazú, el tratado regional que protege a los defensores ambientales y garantiza el acceso a la información, la participación y la justicia. Es la primera vez que la cumbre se realiza en el Caribe —una señal de su expansión— ya que 10 de los 19 Estados parte son de esta región del Caribe.

La crudeza de la realidad que se vive en nuestros países se hizo presente desde el primer momento. El lunes de apertura, un ponente de la sociedad civil no pudo llegar a la cumbre, según se nos informó, por problemas de seguridad. “Así es América Latina”, se escuchó decir en la sala.

El Acuerdo de Escazú nació precisamente para que defender la naturaleza no nos cueste la vida. El 82% de los asesinatos de defensores ambientales ocurren en América Latina y el Caribe y dentro de ellos el récord lo tienen Colombia y México.

Precisamente, mi colega y amigo Gustavo Alanis, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), expuso en nuestro evento paralelo conjunto sobre el último informe sobre las personas defensoras de derechos humanos ambientales de México. Es una realidad que nos golpea fuerte. Por mi parte, expuse sobre el Acuerdo de Escazú y cómo el crimen de ecocidio es una herramienta necesaria no sólo para la sanción, sino especialmente para la prevención del daño ambiental y para darle la vuelta a la criminalización, protegiendo a los defensores y responsabilizando a quienes destruyen la naturaleza de nuestros países, que la hacen una de las más biodiversas del mundo. El evento continuó con las historias desgarradoras de dos mujeres defensoras ambientales en los territorios; de Zonia Zacarías, de Guatemala, y mi buena amiga Lorena Donaire, de Chile.

Todos estos debates tuvieron lugar en Bahamas, para muchos un lugar paradisíaco, pero de una desigualdad insultante. Mientras en el sector turístico todo es lujo y diversión, con visitantes blancos provenientes principalmente de Estados Unidos, la ciudad real, de población afrodescendiente, golpea como una bofetada por su pobreza extrema.

Santa Marta: la cumbre de los que sí quieren actuar

Este viaje continuó en Santa Marta, Colombia, hasta donde nos trasladamos para asistir a la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles.

Fue un soplo de aire fresco en el agotado formato de las grandes cumbres climáticas: 57 países y más de 2.600 organizaciones se dieron cita en un formato diferente, en el que las grandes naciones petroleras no asistieron, lo que permitió que el debate fluyera. Los anfitriones, Colombia y Países Bajos, crearon un espacio de diálogo horizontal en el que se sentaron las bases para la no proliferación de los combustibles fósiles. La próxima Conferencia será en Tuvalu, donde también será anfitrión la República de Irlanda.

En el marco de esta cumbre, Stop Ecocidio Internacional organizó una sencilla recepción junto al mar, copatrocinada por Vanuatu.

Gracias a la incansable labor de mi querida compañera de viaje Constanza Soler, llegaron muchos más invitados de los que en principio esperábamos. Había interés genuino en escucharnos hablar de nuestra propuesta de convertir el ecocidio en un crimen a nivel nacional e internacional. El ambiente fue cálido y sin protocolos. Altos diplomáticos interactuando con funcionarios internacionales y representantes de ONGs o del mundo académico.

Jojo Mehta, directora general y cofundadora de Stop Ecocidio Internacional, fue directa: el mundo pasa por momentos muy difíciles, por lo que necesitamos más que nunca una herramienta legal a la altura de la crisis. Ralph Regenvanu, Ministro de Ambiente de Vanuatu, un país insular del Pacífico que ya sufre los efectos del aumento del nivel del mar, nos recordó que para ellos esto no es una aspiración: es una cuestión de supervivencia.

En mi turno, agradecí la cumbre y a los presentes, porque allí se convocaron los que de verdad quieren hacer un cambio real. Señalé las herramientas legales en marcha: el Acuerdo de Escazú, las Opiniones Consultivas de la Corte Internacional de Justicia y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el posible Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. Pero sin duda la herramienta que es indispensable es la creación del crimen internacional de ecocidio. Una herramienta para sancionar los desastres ambientales que son perfectamente evitables, que permitirá hacer efectiva no sólo la responsabilidad individual sino también la prevención.

Acabada la cumbre, no quisimos irnos de Santa Marta sin pasar por la Universidad del Magdalena.

Allí, junto al profesor Carlos Rocha y la abogada Roxana Sotomayor (Sociedad Peruana de Derecho Ambiental), invitados por las profesoras Melina Quinteros y Giovanna Simancas, conversamos con estudiantes de derecho, muchos de ellos de primer año. Les hablamos de ecocidio, de transición energética, de defensa jurídica del territorio.

Los alumnos no dejaban de preguntar, ávidos de saber y llenos de energía. A ellos les tocará defender, con las armas del derecho, su hermosa tierra, bendecida por el mar, el sol y una biodiversidad exuberante, que nos regaló unos atardeceres de colores que quedaron impregnados en mi memoria.

Santiago: el anclaje académico de la Ley Modelo

La tercera y última parada fue Santiago de Chile (mi tierra natal). La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (mi alma mater) acogió el V Encuentro de la Alianza de Clínicas Jurídicas Ambientales de Latinoamérica y el Caribe. Una red de 16 universidades de la región que articula investigación, docencia y trabajo directo con comunidades afectadas.

Tuve el honor de cerrar el encuentro con un panel dedicado al ecocidio, junto a Mariano Castro (ex Viceministro de Perú), Carolina Olarte (Universidad de los Andes, Colombia). Junto a mi colega Víctor Rujano expusimos las ideas centrales de la Ley Modelo de Ecocidio para América Latina y lo hicimos frente a profesores y estudiantes de clínicas jurídicas ambientales, quienes en su labor combinan investigación, docencia y trabajo sobre el terreno en el que están sucediendo los conflictos socioambientales.

Por cierto, recorrer las calles de Santiago y encontrarme con lugares que han formado parte de mi historia de vida, es siempre motivo de emoción y de reflexión, sobre todo si estás en compañía de quien comparte el compromiso inquebrantable de dejar a los que vendrán un mundo más humano y reconciliado con la naturaleza que nos rodea y nos sostiene.

Mientras el mundo parece desmoronarse, hay quienes seguimos amando y trabajando por sanar las heridas todavía abiertas de nuestra querida América Latina.


Sobre EcoNews Opinión: Este espacio reúne voces diversas con una mirada crítica, plural y profunda sobre los grandes temas de la agenda socioambiental. Las opiniones expresadas en esta sección pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan necesariamente la postura editorial de EcoNews. Promovemos el debate abierto y riguroso, en un contexto de respeto, honestidad intelectual y reconocimiento de las complejidades que atraviesan nuestro tiempo. Porque pensar el mundo que habitamos requiere pluralismo, reflexión y la valentía de abrazar las contradicciones.

¡Sumate a EcoNews Weekly!

Tu dosis semanal de información socioambiental. Todos los jueves, la newsletter de EcoNews en tu bandeja de entrada.

Exit mobile version