Hace casi un año, durante el Tiempo de la Creación, nos reunimos frente al Lago Ypacaraí, desde la Iglesia de Areguá, para celebrar una Eucaristía por el cuidado de la creación. Al recordar ese momento, confirmo que aquella oración no fue el final de un camino, sino el comienzo -o la reafirmación- de un compromiso que hoy sigue vivo.
Soy Gustavo Micheletto, Animador Laudato Si’ del Capítulo Paraguay, y desde Areguá quiero compartir una experiencia que hemos venido construyendo como comunidad junto a nuestra parroquia y a muchas organizaciones ciudadanas. Para nosotros, vivir la Laudato Si´ ha significado estar presentes allí donde la vida está siendo amenazada. Por eso, nuestro grupo local trabaja de manera coordinada con el párroco y con diferentes actores del territorio para acompañar procesos de defensa ambiental y fortalecer el compromiso de la Iglesia con la ecología integral.
Nuestro trabajo no se limita a la sensibilización ambiental. Caminamos junto a horticultores, frutilleros, vendedores de alimentos, pescadores artesanales y vecinos que buscan proteger el Lago Ypacaraí, un ecosistema del que dependen varias comunidades y municipios del país. También defendemos el patrimonio histórico y cultural de Areguá, convencidos de que el cuidado de la creación también implica cuidar la memoria, la identidad y la dignidad de nuestros pueblos.
En este camino nos hemos encontrado con grandes desafíos. Actualmente enfrentamos un proyecto de ampliación de la ruta que bordea el lago Ypacaraí. Aunque se presenta como una obra para promover el desarrollo, numerosos ciudadanos y organizaciones hemos expresado nuestra preocupación por los impactos que podría generar sobre los bosques nativos, la biodiversidad, las especies acuáticas y la calidad de vida de quienes habitamos este territorio. Como recuerda el Papa Francisco, “el cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato” (Laudato Si’, 36). Cuando las decisiones priorizan únicamente beneficios económicos de corto plazo, corremos el riesgo de perder bienes que pertenecen a toda la sociedad y cuya recuperación puede resultar imposible.
En esta tarea de construcción de una sociedad más igualitaria, más respetuosa de los Derechos Humanos, de los ecosistemas de los cuales somos parte inseparable, nos enfrentamos a grupos económicos y políticos que pretenden hacer prevalecer sus intereses particulares de lucro y beneficios, a costa de la destrucción de nuestra Casa Común, en violación de toda ley, reglamento y muchas veces con la complicidad del mismo gobierno. Para enfrentar estas condiciones desiguales, junto con otros movimientos ciudadanos, hemos acompañado diferentes acciones de incidencia orientadas a defender este ecosistema. Entre ellas se encuentra una denuncia presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que se analicen las posibles vulneraciones de derechos asociadas al desarrollo del proyecto de la carretera.
Más allá del resultado de todos los procesos que acompañamos, esta experiencia nos ha enseñado que la defensa de la Casa Común también requiere participación ciudadana, organización comunitaria y una Iglesia que camine junto a quienes más sufren las consecuencias de la degradación ambiental. Desde el Movimiento Laudato Si’ creemos que la ecología integral nos invita precisamente a eso: escuchar simultáneamente el clamor de la Tierra y el clamor de los pobres. No son dos luchas diferentes. Son un mismo llamado a construir relaciones más justas entre las personas, los territorios y toda la creación.

Cada reunión vecinal, cada jornada de sensibilización, cada celebración del Tiempo de la Creación y cada espacio de diálogo nos recuerdan que la esperanza también se organiza. Defender un lago, un bosque o una comunidad es sembrar futuro para las próximas generaciones.
Este proyecto de ampliación de una carretera podría transformar profundamente el ecosistema del Lago Ypacaraí y abrir paso a un modelo de desarrollo que privilegie intereses privados sobre el bien común. Nos preocupa que ello limite el acceso de la ciudadanía a espacios de enorme valor natural, cultural y social, poniendo en riesgo formas de vida como la pesca artesanal y la relación histórica que las comunidades han construido con este territorio.
Lamentablemente, esta no es una realidad aislada. En distintos rincones de nuestra querida América Latina, muchas comunidades enfrentan desafíos similares, donde la defensa de la creación y de los derechos de las personas caminan de la mano. Frente a ello, el Papa Francisco nos recuerda que “esta situación provoca el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo” (Laudato Si’, 53).
Ese otro rumbo comienza cuando decidimos involucrarnos, escuchar a nuestras comunidades y actuar con valentía allí donde vivimos. Comienza cuando comprendemos que cuidar la Casa Común no es una tarea reservada para unos pocos, sino una misión compartida.
Desde Areguá queremos invitarte a sumarte a este compromiso. Cada acción cuenta: participar en tu comunidad, cuidar un ecosistema cercano, acompañar una causa justa o convertirte en Animador Laudato Si’. Entre todos podemos seguir construyendo ese otro mundo posible al que nos llama el Evangelio y la ecología integral.
Sobre EcoNews Opinión: Este espacio reúne voces diversas con una mirada crítica, plural y profunda sobre los grandes temas de la agenda socioambiental. Las opiniones expresadas en esta sección pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan necesariamente la postura editorial de EcoNews. Promovemos el debate abierto y riguroso, en un contexto de respeto, honestidad intelectual y reconocimiento de las complejidades que atraviesan nuestro tiempo. Porque pensar el mundo que habitamos requiere pluralismo, reflexión y la valentía de abrazar las contradicciones.












