El fin de semana largo de Carnaval es, para muchos, sinónimo de fiesta y viaje. Pero para un viajero consciente esta fecha puede representar algo mucho más profundo: el momento donde la herencia ancestral, la alegría colectiva y el respeto por la tierra se encuentran.
Hoy quiero invitarlos a mirar más allá de los destinos que todos conocen del carnaval argentino y aprovechar el fin de semana largo para poner en valor la cultura, tradición y naturaleza local.
Para el mundo occidental, el Carnaval es mucho más que una fiesta: es uno de los fenómenos culturales más fascinantes de nuestra historia. Su origen es el reflejo de un sincretismo profundo, ese punto de encuentro donde las tradiciones paganas y ancestrales de la tierra se fundieron con el calendario cristiano. Marca el final de la previa de la Cuaresma, y a su vez es un rito donde, por unos días, las jerarquías se diluyen y todos somos iguales bajo una máscara o papelitos de colores.
En Argentina, esa integración de culturas cobra una fuerza especial. Es un espejo de nuestra identidad, donde la tradición cristiana se encuentra con la cosmovisión de los pueblos originarios y la herencia de los inmigrantes.
Sin embargo, en un mundo cada vez más globalizado, las celebraciones masivas a veces corren el riesgo de perder ese hilo conductor con su origen. Por eso, este año en Boomerang Viajes te proponemos ir a buscar la esencia: corrernos de la multitud para descubrir el alma de nuestros carnavales a través del turismo comunitario y la conexión real con el territorio.
Aquí te compartimos tres rutas para transformar tu descanso en una experiencia auténtica:
1. Jujuy: el desentierro del diablo, paisajes de colores y tradición local

El carnaval en la Quebrada de Humahuaca es una celebración colectiva y participativa. Es una práctica de un pasado agrícola que resiste los embates de la modernidad, un momento de agradecimiento por la buena cosecha que se ha ido resignificando. Hoy, se ha convertido en un dispositivo de expresión y contención social, de integración y preservación de lazos familiares y comunitarios.
No te quedes solo en los eventos masivos. Podés combinar la energía de la Quebrada con el Turismo Rural Comunitario: alojarte con familias locales, aprender los secretos de la huerta, participar en talleres de artesanía o caminar senderos guiados por quienes habitan ese territorio hace generaciones. Es pasar del ruido de la comparsa al encuentro íntimo con la cosmovisión andina.
2. Corrientes: payé, plumas y esteros

Mucha gente no sabe que Corrientes es considerada la Capital Nacional del Carnaval. Sus desfiles en el Corsódromo Nolo Alías y en Anfiteatro local son un espectáculo de diseño y pasión único en el país.
Viví la espectacularidad del carnaval correntino, pero equilibrá tu viaje conectando con la biodiversidad del Iberá. Después de la fiesta, podés sumergirte en uno de los humedales más importantes del mundo. Es el contraste perfecto: el brillo del carnaval seguido del avistaje de fauna y la paz absoluta de los esteros, siempre de la mano de guías locales que trabajan en la conservación de este refugio de vida silvestre.
3. Entre Ríos: viñedos, termas y corsos

Con 25 carnavales a lo largo de la provincia, Entre Ríos ofrece una versión muy cercana a Buenos Aires de esta fiesta tradicional. Podés aprovechar para hacer una escapada que combine cultura, fiesta y brillo con bienestar.
Además del carnaval, la provincia ofrece viñedos locales y aguas termales relajantes. Es una forma de apoyar a las economías regionales mientras disfrutamos de un paisaje litoraleño auténtico.
Viajar como un viajero consciente este carnaval significa asegurar que tu visita fortalezca la identidad cultural y el desarrollo de quienes nos reciben. Tiene que ver con pensar en el impacto de tus vacaciones y en quienes te abren las puertas para recibirte en ese destino que elegiste para descansar.
En Boomerang Viajes, como Empresa B y agencia de turismo solidario y sostenible, trabajamos hace 25 años diseñando experiencias de intercambios auténticos que enriquezcan a las dos partes (viajero y comunidad local), donde el turismo aporta al desarrollo económico del destino así como a su revalorización y resguardo natural y cultural.












