China elevó el comercio de tecnología verde como prioridad para la COP31, que se celebrará en Antalya, Turquía, en noviembre. El viceministerio de ecología y ambiente chino, Li Gao, advirtió en conferencia de prensa la semana pasada que Beijing espera que la cumbre climática discuta “el unilateralismo y el proteccionismo” en el comercio de equipos limpios, y prometió una “respuesta firme” a cualquier ataque.
La declaración, reportada por Climate Home News, anticipa un nuevo round de tensiones entre Beijing y los bloques occidentales. China domina la fabricación global de paneles solares, turbinas eólicas y baterías de litio, y desde 2024 enfrenta aranceles crecientes de Estados Unidos y la Unión Europea, que acusan a Pekín de subsidiar injustamente sus exportaciones verdes.
Li Shuo, director del China Climate Hub en el Asia Society Policy Institute, dijo a Climate Home News que “deberíamos estar preparados para que el tema comercio-clima sea uno de los asuntos prominentes en Antalya”. Sin embargo, Shuo advirtió que la intensidad del debate podría ser menor que en la COP30 de Brasil el año pasado, cuando el tema derivó en uno de los principales focos de conflicto.
El precedente de Brasil y la pelea por el CBAM europeo
En la COP30, China, India y Sudáfrica presionaron para incluir las “medidas comerciales unilaterales” en la agenda formal de negociaciones. El blanco central fue el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM) de la UE, que desde enero de 2026 aplica un gravamen a importaciones intensivas en emisiones (acero, cemento, aluminio) provenientes de países con regulaciones climáticas más laxas.
Bruselas defiende el CBAM como herramienta para proteger su industria de competencia desleal y reducir emisiones globales. Pero economías emergentes lo consideran una barrera proteccionista disfrazada que castiga a quienes tienen menos recursos para descarbonizar. Reino Unido implementará su propia versión desde enero próximo.
Para contener el conflicto, la presidencia brasileña de la COP30 acordó un “diálogo global sobre comercio y clima” bajo el paraguas de la decisión política Global Mutirão. Según observadores citados por Climate Home News, esos espacios de diálogo adyacentes a las negociaciones formales no lograron hasta ahora soluciones prácticas.
Un acuerdo automotriz que podría bajar la tensión
Un factor que podría moderar el tono en Antalya es el pacto alcanzado este mes entre Bruselas y Beijing para reducir a la mitad las exportaciones chinas de vehículos híbridos a la UE. Las partes acordaron reanudar conversaciones en marzo.
La administración Trump, por su parte, no envió delegación oficial a la COP30 y tampoco se espera que asista a la COP31, tras retirarse del Acuerdo de París y del propio Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático.
Li Shuo anticipó que “todos los lados serán conscientes de que el tema comercial crea más fricción en el sistema multilateral y se mostrarán más medidos en la COP31. Aun así, deberíamos seguir esperando retórica sobre este asunto. La política doméstica en distintos países demandará que se liberen emociones”.
La COP31 abre el 10 de noviembre en Antalya. No existe por ahora un track formal de negociación dedicado a comercio dentro de la conferencia, pero economías emergentes han usado sistemáticamente el foro para plantear sus quejas sobre barreras verdes. La pregunta que atraviesa la cumbre es si el multilateralismo climático puede coexistir con guerras comerciales en tecnología limpia.
Fuente original: https://www.climatechangenews.com/2026/10/28/tensions-set-to-flare-over-trade-at-cop31-as-china-makes-it-a-priority/












