La contaminación por mercurio en la Antártida se aceleró de forma dramática en las últimas dos décadas: la tasa de acumulación de este metal tóxico en la Península Antártica aumentó 160% desde la era industrial, según un estudio publicado este lunes en Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
El trabajo, realizado por científicos de instituciones en China y Norteamérica, reconstruyó la dinámica del mercurio en la región a lo largo de 200 años mediante el análisis de 16 núcleos sedimentarios extraídos de la plataforma continental que rodea la península.
Los datos revelan que la región acumula 93 microgramos de mercurio por metro cuadrado al año, aproximadamente el doble de la tasa promedio registrada en otras plataformas continentales del planeta. La cifra resulta inesperada para una zona tan remota y alejada de fuentes industriales directas.
El deshielo libera mercurio acumulado durante siglos
Los autores identifican dos mecanismos principales detrás del fenómeno. El primero es el deshielo acelerado de los glaciares antárticos, que durante milenios funcionaron como reservorios que atraparon mercurio depositado por la atmósfera, tanto de fuentes geológicas naturales como de emisiones industriales.
La tasa de liberación de mercurio vinculada al deshielo y la erosión superficial creció 550% desde la revolución industrial, según el estudio. El derretimiento arrastra ese contaminante histórico hacia el océano a través del flujo de agua y la erosión del suelo.
El segundo mecanismo amplifica el problema: una vez que el mercurio llega al mar, parte del metal no queda enterrado en los sedimentos sino que vuelve a la atmósfera mediante el intercambio de gases entre el océano y el aire. Estos flujos de evaporación aumentaron 350% en los últimos dos siglos.
Riesgo para la fauna marina y las cadenas alimentarias
La acumulación de mercurio en el ecosistema marino antártico representa una amenaza directa para especies como pingüinos, focas y krill, que forman la base de la cadena trófica en la región. El metal se biomagnifica en los tejidos de los organismos y asciende por la cadena alimentaria, alcanzando concentraciones peligrosas en predadores superiores.
Los hallazgos subrayan la necesidad de considerar el deshielo como un factor crítico en la gestión de contaminantes globales, concluyen los investigadores. El proceso revela un efecto en cascada del cambio climático: el retroceso de los glaciares no solo eleva el nivel del mar sino que libera sustancias tóxicas que permanecieron congeladas durante siglos y ahora amenazan ecosistemas que hasta hace poco se consideraban prístinos.
La Península Antártica registra algunas de las tasas de calentamiento más altas del planeta, con incrementos de temperatura que superan los 3 °C en las últimas cinco décadas.
Fuente original: https://efeverde.com/deshielo-convierte-antartida-contaminacion-mercurio/












