Impacto ambiental de la producción de papel en Argentina y una alternativa sostenible

(Foto: Annie Spratt/Unsplash)

Detrás de un objeto cotidiano como una servilleta de papel hay un proceso largo, intensivo y con fuertes impactos ambientales y sociales. En Argentina, la producción de papel depende de monocultivos forestales, del uso intensivo de agua y químicos, y conflictos en los territorios donde operan las industrias.

¿Dónde se produce el papel en Argentina?

En Argentina, el papel se produce principalmente en la región Mesopotámica, especialmente en Misiones. Otras provincias donde se elabora esta materia prima son Buenos Aires, Santa Fe y el Noroeste Argentino.

El proceso comienza con plantaciones de pino y eucalipto que tardan entre 10 y 20 años en crecer. Se trata de bosques implantados —no nativos— que transforman el paisaje y afectan a la flora y fauna locales. 

¿Qué está pasando en Misiones y Gualeguaychú con esta industria?

En Misiones, comunidades originarias denuncian impactos de la producción de celulosa en sus territorios, advierten sobre el avance de plantaciones masivas, desplazamientos y conflictos con el sector.

Por otro lado, vecinos de Gualeguaychú alertan desde hace años sobre la contaminación en ríos. Sostienen que la planta de Fray Bentos libera fósforo y nitrógeno en niveles muy por encima de lo permitido, lo que provoca consecuencias como la proliferación de cianobacterias y la asfixia de la fauna nativa.

¿Qué hay detrás de la producción de papel?

La industria papelera es de gran escala: en Argentina se generan más de 1,6 millones de toneladas de papel y cartón por año. Existen 7 empresas integradas de celulosa y papel, y 44 dedicadas exclusivamente a la producción de papel. 

Para dimensionar el impacto: producir una tonelada de papel puede requerir entre 2 y 3 toneladas de madera. Además, el proceso demanda miles de litros de agua y el uso de químicos que pueden resultar contaminantes para el ambiente. 

Al final de la cadena, muchos productos de papel tienen un uso extremadamente breve. En el caso de las servilletas de papel, estas se suelen usar una sola vez y su destino suele ser el relleno sanitario, donde, por falta de oxígeno, generan metano, un gas que contribuye al cambio climático y deteriora la calidad del aire. 

Frente a este panorama, una alternativa más sostenible es el uso de servilletas de tela, que pueden reutilizarse numerosas veces y reducen el impacto ambiental.

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