En un contexto donde la preocupación por el ambiente crece, incluso entre las nuevas generaciones, una pregunta cotidiana revela un cambio de mirada: ¿servilleta de papel o de tela?
En un sondeo realizado por EcoNews, la consigna fue simple: elegir entre ambas opciones. Sin embargo, la respuesta fue unánime. Todos los chicos consultados eligieron la servilleta de tela.
Una señal desde las nuevas generaciones
La elección de los más chicos no solo marca una preferencia, sino también una tendencia. En decisiones simples del día a día, empiezan a aparecer criterios vinculados al cuidado del planeta.
Lejos de ser una decisión al azar, sus argumentos muestran una creciente conciencia ambiental. Según explicaron, el papel “se usa y se tira”, “ensucia más” y “contamina”. En contraste, destacaron que la tela “se puede usar varias veces”, valorando su durabilidad por sobre la inmediatez del descarte.
“La servilleta de papel contamina más porque se tira en cualquier lado y eso hace que el mundo se enferme. Y la servilleta de tela se puede conservar, no hay que tirarla”, comentó una de las niñas consultadas.
Quizás no se trate solo de una servilleta. Tal vez sea una señal de que los hábitos están empezando a cambiar.
¿Servilletas de papel o de tela? Qué hay detrás de cada opción
Detrás de esta elección hay diferencias concretas en los procesos y en el impacto de cada alternativa.
Las servilletas de papel se fabrican a partir de pulpa de celulosa. Su producción implica el uso de madera, agua y energía, y su diseño responde a una lógica de consumo rápido: están pensadas para un solo uso.
Por su parte, las servilletas de tela también requieren un proceso industrial que utiliza recursos como fibras, agua y energía. Sin embargo, su principal característica es la reutilización, lo que extiende su vida útil de manera significativa.
El destino final del papel es otro punto clave. Tras su uso, suele ser descartado de inmediato. Cuando termina en basurales o rellenos sanitarios y se descompone en ausencia de oxígeno, puede generar metano, un gas de efecto invernadero con alto impacto ambiental.
La diferencia central, entonces, no está solo en cómo se producen, sino en cómo se usan. Mientras el papel se descarta en cuestión de segundos, la tela puede reutilizarse muchas veces a lo largo del tiempo.











