Durante la temporada de apareamiento, el marsupial australiano antechinus sacrifica horas de sueño nocturno para tener sexo durante más tiempo.
La peculiar estrategia reproductiva lleva a los machos a aparearse durante 14 horas y morir de cansancio inmediatamente después.

Y el final se pone aún más trágico: una vez muerto, el macho se convierte en una fuente de alimento para las crías y las hembras.
Así lo reveló un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Trobe en Melbourne, Australia, que analizaron los hábitos de reproducción y restricción de sueño de la especie.
Según los investigadores, los marsupiales duermen tres horas menos cada noche durante tres semanas para “acumular horas” y aprovechar al máximo el tiempo de apareamiento.