Los pingüinos de Galápagos amenazados por El Niño enfrentan condiciones que pondrán en riesgo directo su supervivencia en los próximos meses, según advirtió un equipo científico que monitoreó la especie en julio pasado. Las temperaturas del agua alcanzaron los 26°C en varios puntos del archipiélago ecuatoriano, varios grados por encima de lo normal para esa época del año.
Aura Banda, guía naturalista y colaboradora del Centro para Centinelas de los Ecosistemas de la Universidad de Washington, participó de la expedición científica liderada por Dee Boersma. En diálogo con Mongabay Latam, Banda fue contundente: “Es una amenaza para los pingüinos. Las poblaciones bajan porque no hay alimento”.
El pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus) es la única especie de pingüino que habita en el ecuador terrestre y está catalogado En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población se estima entre 2.000 y 3.000 individuos, un número que podría reducirse drásticamente si las condiciones océanicas empeoran.
El hambre que paraliza los ciclos vitales
Sin las pequeñas sardinas o anchovetas de las que se alimentan cerca de la costa, estas aves no tienen la energía necesaria para cumplir con sus ciclos biológicos básicos. La expedición de julio documentó alteraciones claras en la muda de plumas y en la reproducción, dos procesos que demandan grandes cantidades de energía.
Banda explicó que los pingüinos observados mostraban plumas de color café claro, casi desprendidas, y cubiertas de algas. El equipo los llama “pingüinos verdes”, una señal inequívoca de que pasan períodos más largos de lo habitual en el mar buscando alimento. Cuando esto sucede, el agua queda atrapada entre las plumas y las algas empiezan a crecer sobre ellos.
Durante El Niño, los peces descienden más profundo en busca de aguas frías, lo que obliga a los pingüinos a prolongar sus jornadas de caza sin garantía de éxito. El resultado es una población débil, con individuos que apenas sobreviven y sin margen para reproducirse.
Una especie centinela en crisis
El pingüino de Galápagos es considerado un centinela de su ecosistema, es decir, un indicador temprano de cuando las cosas van mal en el entorno marino. Según Banda, las condiciones observadas en julio pueden ser un signo anticipado de los impactos que traerá El Niño a las Islas Encantadas en los próximos meses.
Boersma, directora del centro de investigación que lidera el monitoreo, lleva más de 50 años estudiando a esta especie. La expedición contó con el apoyo logístico de una empresa de expediciones y la colaboración de guías naturalistas que recorren el archipiélago cada 15 días. En 2015, durante un evento de El Niño previo, Banda ya había registrado señales similares: pingüinos flacos, con plumas gastadas y cubiertos de algas.
La diferencia es que el fenómeno de 2026 muestra temperaturas más altas y más sostenidas. El equipo logró capturar más individuos que en los monitoreos de 2024 y 2025, pero las señales físicas de estrés alimentario fueron más marcadas que nunca.
La próxima expedición científica está programada para los próximos meses. Mongabay Latam informó que el equipo buscará confirmar si las alteraciones observadas en julio se intensificaron o si hubo recuperación. Por ahora, la evidencia apunta a que una parte de la población de pingüinos de Galápagos no resistirá este ciclo de El Niño.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/fenomeno-el-nino-pinguinos-galapagos-no-van-sobrevivir-entrevista/













