El Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi reclamó una nueva ley de biocombustibles y sostuvo que la consolidación de Vaca Muerta modificó el escenario energético argentino. En un documento, la entidad afirmó que la mayor producción de petróleo no convencional elimina uno de los principales argumentos que históricamente limitaron una mayor participación del biodiésel y el bioetanol en la matriz energética.
Según el documento, el régimen vigente desde 2021 agotó su capacidad para impulsar nuevas inversiones. Por eso, el IAE propone actualizar el marco regulatorio y elevar los porcentajes de mezcla obligatoria de biocombustibles en naftas y gasoil, que hoy son del 12% para el bioetanol y del 7,5% para el biodiésel.
El informe también respalda los proyectos que actualmente se debaten en el Congreso. De acuerdo con la entidad, existe un amplio consenso para aumentar esos porcentajes al 15%, mientras que algunas iniciativas proponen llevarlos hasta el 18%.
Impulsar los biocombustibles ayudaría a fortalecer la seguridad energética, según el IAE
Incrementar el uso de biodiésel y bioetanol contribuiría a reducir el consumo de combustibles fósiles, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la seguridad energética, sostiene la entidad, según informó el sitio especializado Mejor Energía.
Asimismo, desde el Instituto consideran que ayudaría a generar mayor actividad en las economías regionales vinculadas a la producción agrícola e industrial.
Para el IAE, Vaca Muerta y los biocombustibles se complementan
Para el Instituto Argentino de la Energía, el crecimiento de Vaca Muerta cambió las condiciones del debate. En lugar de plantear una competencia entre los biocombustibles y la industria petrolera, el informe sostiene que ambos sectores pueden desarrollarse de manera complementaria.
La entidad afirma que la mayor producción de petróleo permitiría destinar un volumen creciente de combustibles fósiles a la exportación, mientras el mercado interno incrementa el uso de combustibles renovables. Bajo ese esquema, agrega, sería posible reducir las importaciones de nafta y gasoil, fortalecer la seguridad energética y generar nuevas divisas sin afectar la actividad de las refinerías.
El informe también advierte sobre la situación del biodiésel. Tras alcanzar una producción cercana a 2,9 millones de toneladas en 2017, el sector cayó a menos de un millón de toneladas en 2025, un retroceso que el IAE atribuye al cierre de mercados internacionales y a las restricciones del mercado interno.
En cambio, el bioetanol mantuvo una evolución positiva y actualmente produce alrededor de 1,3 millones de toneladas anuales. No obstante, el instituto considera que ese sector también necesita un marco regulatorio que incentive nuevas inversiones.
Como antecedente, el informe cita la experiencia de Brasil, donde los biocombustibles ocupan un lugar central en la política energética y conviven con una industria petrolera de gran escala. Para el Instituto Argentino de la Energía, un nuevo marco legal permitiría agregar valor a la producción agroindustrial y aprovechar el nuevo escenario abierto por Vaca Muerta, con los biocombustibles y el petróleo no convencional como pilares de la seguridad energética y las exportaciones del país.












