La apertura de bosques a la tala en Estados Unidos alcanzó este martes una escala sin precedentes: el Servicio Forestal habilitó 17,8 millones de hectáreas de áreas silvestres para la extracción maderera y la construcción de carreteras. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump, deroga la Norma Nacional de Conservación de Áreas sin Carreteras aprobada en 2001 bajo el gobierno de Bill Clinton.
El anuncio oficial presenta la decisión como un ajuste operativo para mejorar la prevención de incendios forestales. Según un comunicado del Servicio Forestal, la norma de 2001 había funcionado como “una restricción generalizada que frustró a los administradores de tierras” y bloqueó trabajos de reducción de riesgo en extensiones críticas del Sistema Nacional de Bosques.
Diez estados concentran el 95% de las áreas afectadas
Más del 95% de las hectáreas abiertas a intervención se encuentra en diez estados del oeste: Alaska, Arizona, California, Montana, Nevada, Nuevo México, Oregón, Utah, Washington y Wyoming, según datos oficiales. Colorado e Idaho quedan fuera del alcance de la medida federal al contar con marcos regulatorios propios para sus parques nacionales.
La secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins, sostuvo en el mismo comunicado que “durante demasiado tiempo, las restricciones obsoletas han mantenido decenas de millones de hectáreas de bosque fuera del alcance de los tratamientos que mejoran la salud de los bosques”. La funcionaria subrayó que la modificación devuelve autoridad a los administradores forestales locales, “quienes conocen mejor la tierra”.
Qué norma se deroga y qué protegía
La Norma Nacional de Conservación de Áreas sin Carreteras, vigente desde hace más de dos décadas, establecía límites estrictos a la construcción de infraestructura vial y a la tala comercial en zonas de bosques nacionales sin desarrollo previo. El objetivo era preservar ecosistemas maduros, proteger cuencas hídricas y mantener hábitats críticos para fauna nativa.
La apertura de estas tierras federales a la tala representa el mayor retroceso en política forestal de conservación registrado en Estados Unidos desde la década de 1980. Organizaciones ambientalistas advirtieron que la medida pone en riesgo la capacidad de almacenamiento de carbono de bosques centenarios y amenaza la biodiversidad de ecosistemas que hasta hoy permanecían intactos.
El Servicio Forestal proyecta abrir licitaciones para concesiones madereras en áreas que habían permanecido fuera del alcance de la industria durante 24 años.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/eco-america/estados-unidos-abre-178-millones-de-hectareas-de-bosques-a-la-tala













