Los recortes de Trump exponen a EE.UU. a peligros de El Niño justo cuando el país enfrenta uno de los fenómenos climáticos más intensos de las últimas décadas. Desde enero de 2025, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) perdió más de 3.000 empleados, el 20% de su plantilla, según datos de la Oficina de Gestión de Personal actualizados en agosto de 2026. La reducción deja sin capacidad de respuesta a la agencia que históricamente fue considerada una joya global en ciencia climática y pronóstico meteorológico.
El presidente Donald Trump atacó sistemáticamente a la NOAA durante su segundo mandato, cancelando contratos, recortando subsidios y cerrando bases de datos y laboratorios de investigación. El Servicio Meteorológico Nacional, que funciona dentro de la NOAA, también sufrió el impacto: las estaciones meteorológicas retrasaron la recolección de datos y redujeron sus horarios de operación, con cientos de puestos técnicos y meteorológicos aún vacantes en sus 122 oficinas de pronóstico.
El super El Niño que viene: una prueba de fuego sin red de seguridad
El super El Niño de 2026, caracterizado por temperaturas superficiales del océano ecuatorial superiores al promedio, ya está escalando fuera de los rangos históricos y se espera que se intensifique durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, según informó The Guardian. El fenómeno alimentará eventos climáticos extremos en todo el mundo: tormentas recargadas en partes del oeste de Estados Unidos, aumento del nivel del mar en California de hasta 30 centímetros, y condiciones propicias para flujos de escombros, deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas.
“Si este país puede manejar el tipo de extremos de costa a costa que podrían suceder este invierno es una gran pregunta”, declaró Tom Di Liberto, ex científico climático de la NOAA que ahora trabaja como director de medios de Climate Central, en diálogo con The Guardian. Di Liberto advirtió que el sistema no ha sido realmente puesto a prueba desde que ocurrieron todos los recortes.
La NOAA opera sistemas de alerta temprana de tsunamis, monitorea cadenas de suministro de productos del mar y provee datos oceánicos necesarios para el transporte marítimo seguro y operadores portuarios. La pérdida de capacidad no solo afecta al público estadounidense: científicos y pronosticadores de todo el mundo dependen de los satélites, estudios e inteligencia de la NOAA, incluidos acuerdos de intercambio de datos que rastrean clima severo en Europa, coordinación para respuesta a desastres en el Caribe y monitoreo de deforestación y efectos de la crisis climática en el Amazonas.
Los departamentos más golpeados: comunicación y tecnología
Algunos departamentos fueron afectados con mayor severidad que otros. El equipo de asuntos públicos que ayuda a difundir información vital se redujo aproximadamente a la mitad. Los trabajadores de gestión de tecnología de la información, que brindan soporte esencial para pronósticos e infraestructura de datos, entre otras cosas, se redujeron en aproximadamente un 27%. Los datos mostraron una pérdida de más de 500 empleados en una variedad de puestos científicos con solo 46 nuevas contrataciones. También hubo alrededor de un 10% menos de meteorólogos y técnicos en meteorología cuando Estados Unidos entró en el otoño de 2026, incluso después de que el Servicio Meteorológico Nacional se apuró a contratar personal.
“Me preocupa la pérdida de vidas y nuestra incapacidad de estar protegidos en un momento en que más necesitamos a nuestro gobierno”, señaló Monica Medina, quien se desempeñó como administradora adjunta principal de la NOAA durante la administración Obama, según publicó The Guardian. Los riesgos son apenas una muestra de lo que vendrá a medida que el mundo se calienta. “Si esta es una prueba real” de un futuro más caliente y precario, agregó Medina, “vamos a reprobar”.
Rick Spinrad, quien pasó tres décadas en la agencia y se desempeñó como administrador de la NOAA para la administración Biden, identificó las brechas en personal, operaciones y compromiso con el público como las tres principales preocupaciones. La agencia ya estaba corta de personal en esas áreas cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025. Desde entonces, la NOAA perdió más de 3.000 empleados, la mayor caída de personal en la última década, que incluye cientos de personas que perdieron sus trabajos durante despidos masivos o que aceptaron incentivos para jubilarse o renunciar mientras la administración trabajaba para reducir sistemáticamente el tamaño del gobierno federal el año pasado, junto con aquellos que se fueron voluntariamente.
Las olas del Océano Pacífico golpearon un malecón en Long Beach, California, el 9 de octubre de 2026, en medio de un oleaje poderoso. Una semana después, la tormenta tropical Rachel generó una marejada oceánica poderosa y mareas muy altas que azotaron la costa del sur de California, dañando viviendas y exponiendo la vulnerabilidad de la infraestructura costera. La pregunta que quedó sin respuesta: cuántas de esas comunidades habrían podido prepararse mejor con sistemas de alerta temprana operando a plena capacidad.
Fuente original: https://www.theguardian.com/environment/2026/oct/27/trump-cuts-el-nino-noaa












