La deuda pendiente con las mujeres del campo en Argentina es estructural y urgente. Según datos del Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra (MNCI ST), el 60 por ciento de las mujeres rurales cumple una triple jornada simultánea: producen alimentos, sostienen el hogar y cuidan del territorio. Trabajan más de 14 horas al día y apenas tienen 1,6 horas para descanso o autocuidado.
Esta realidad se profundiza en un contexto de crisis climática y desfinanciamiento estatal. Las mujeres campesinas actúan como “amortiguador” de un sistema que no las reconoce: el 85 por ciento sufre estrés constante y casi la mitad no puede acudir al médico por falta de tiempo, según el informe del MNCI ST publicado en octubre de 2026.
El cuidado rural es trabajo político invisibilizado
Para las comunidades campesinas e indígenas, el cuidado abarca mucho más que tareas domésticas. Implica preservar la tierra, el agua, las semillas criollas, la biodiversidad y los saberes ancestrales. Sin embargo, este trabajo se desarrolla sin reconocimiento legal ni económico.
Carolina Llorens, coordinadora del Equipo de Feminismo y Diversidades del MNCI ST, advirtió en un artículo publicado por Agencia Tierra Viva que “la sobrecarga de trabajo no solo limita la autonomía de las mujeres, sino que también se constituye como una forma de violencia estructural”.
Un diagnóstico de abandono estatal
Las organizaciones que impulsan el Acuerdo Nacional por los Cuidados denuncian que en los últimos años se destruyeron 48 de 50 políticas de cuidado en Argentina. Esta desaparición trasladó la carga de manera desproporcionada hacia los hogares y, especialmente, hacia las mujeres.
En el ámbito rural, la ausencia estatal es doblemente grave. Falta acceso a salud integral, infraestructuras básicas, regulación de la propiedad comunitaria y políticas de adaptación al cambio climático. Mientras el costo de vida aumenta y el hambre crece, las redes comunitarias intentan cubrir necesidades que el Estado ignora.
Qué exigen las mujeres campesinas
Desde el sector rural se impulsa que el Acuerdo Nacional por los Cuidados incorpore una perspectiva campesina, indígena y territorial. Las exigencias son concretas: acceso a salud, servicios básicos, reconocimiento del cuidado comunitario rural como trabajo, regulación de la propiedad comunitaria y políticas de adaptación climática que garanticen agua, alimentos y condiciones dignas.
“Construir un sistema integral de cuidados es una inversión estratégica que dinamiza la economía y reduce las desigualdades”, señala el documento del MNCI ST. En el campo, donde las mujeres sostienen la producción de alimentos y la biodiversidad, garantizar el derecho al cuidado es garantizar la soberanía alimentaria y el arraigo.
El 29 de octubre se conmemoró el Día Internacional del Cuidado y el Apoyo, fecha propuesta por Naciones Unidas en 2023. Las organizaciones campesinas sostienen que sin cuidados no hay vida posible en los territorios.
Fuente original: https://agenciatierraviva.com.ar/cuidar-la-vida-en-el-territorio-la-deuda-pendiente-con-las-mujeres-del-campo/












