El picudo rojo avanza en Entre Ríos y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) desplegó un operativo de búsqueda intensiva en más de 480 sitios con palmeras. La plaga, detectada en agosto en un establecimiento rural cercano a Colonia Elía, departamento Uruguay, desató la alerta continental: por primera vez desde su llegada a Sudamérica en 2022, el insecto destructivo se confirma en territorio argentino fuera de la isla Martín García.
El operativo concentró fuerzas en los departamentos Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. Participaron 24 agentes de la Dirección Nacional de Protección Vegetal y de los centros regionales Entre Ríos, Corrientes-Misiones, Metropolitano y Buenos Aires Norte, según informó Bichos de Campo. Los equipos realizaron inspecciones visuales, georreferenciaron ejemplares y relevaron sistemáticamente parques, viveros y rutas en busca de signos compatibles con la presencia de Rhynchophorus ferrugineus, el nombre científico del picudo rojo.
La preocupación tiene un antecedente inmediato. El insecto fue detectado por primera vez en Uruguay en 2022 y desde entonces se extendió por departamentos próximos a la frontera argentina. En enero de este año apareció en la isla Martín García, provincia de Buenos Aires. El hallazgo de Entre Ríos llevó al Senasa a ampliar la Emergencia Fitosanitaria a toda la provincia de Entre Ríos y Buenos Aires, con vigencia hasta el 30 de junio de 2028.
La estrategia del Senasa contra el picudo rojo: encontrarlo antes de que se establezca
El plan de contingencia apunta a localizar los primeros ejemplares antes de que la población pueda establecerse y dispersarse. El picudo rojo es considerado por el Senasa una de las plagas más destructivas de palmeras a nivel global. Las larvas son las responsables del daño: se alimentan en el interior de la planta, forman galerías y afectan la estructura desde adentro, invisible a simple vista durante las primeras etapas.
La capacidad de reproducción del insecto, sumada a su vuelo activo y la dificultad para detectarlo temprano, hace que la vigilancia preventiva sea la única herramienta eficaz. En una de las recorridas recientes en Gualeguaychú, los técnicos encontraron una palmera con daños severos, la revisaron y cortaron. El análisis determinó que la afectación no correspondía al picudo rojo, sino a otra plaga conocida como Paysandisia archon. El episodio muestra una de las dificultades del operativo: no todo daño visible en una palmera significa que el insecto esté presente.
La normativa argentina establece que cualquier persona que detecte ejemplares compatibles con la plaga o daños sospechosos debe denunciarlos inmediatamente al Senasa. También está prohibido trasladar ejemplares sospechosos, vivos o muertos, en cualquiera de los estadios del insecto. Entre los síntomas que pueden despertar sospechas aparecen:
- Decaimiento general de la copa
- Hojas centrales quebradas
- Presencia de galerías o capullos en la base de las hojas
La emergencia fitosanitaria no se limita a las palmeras comerciales. El propio Senasa advierte que la plaga puede afectar distintas especies y que las palmeras forman parte del arbolado urbano, parques, áreas protegidas y otros ambientes de importancia cultural, histórica y biológica. Por eso, la batalla contra el picudo rojo no queda encerrada en los viveros o establecimientos productivos: también alcanza a las palmeras que forman parte del paisaje de pueblos y ciudades entrerrianas.
El Senasa mantiene restricciones sobre el movimiento de material vegetal que pueda transportar al insecto en alguno de sus estadios. Los técnicos continuarán las inspecciones en zonas fronterizas y en sitios con alta densidad de palmeras ornamentales durante los próximos meses.
Fuente original: https://bichosdecampo.com/el-picudo-rojo-avanza-sobre-entre-rios-y-el-senasa-salio-a-buscarlo-antes-de-que-se-siga-dispersando/












