China es uno de los países con mayores avances tecnológicos, sin embargo esto no implica que todos los inventos sean buenos para el ambiente. Recientemente, una medida del gobierno chino volvió a desatar la polémica por su manera de “resolver” un conflicto en su país. Para evitar accidentes viales, China desarrolló un equipo que emite luces de colores al cielo para que a los conductores no les venza el sueño y no se queden dormidos de noche.
Sobre la autopista Qingdao-Yinchuan, en el norte de China, se puede ver un show de luces surrealistas de colores rojos, azules y verdes que van haciendo distintas formas y se apagan y vuelven a prender. Los láseres de luces led están puestos sobre los carteles de señalización y apuntan al cielo, no a los ojos de los conductores. Sin embargo, esta medida fue duramente criticada por activistas que aseguran que estos juegos de luces perjudican a la fauna del lugar y también a las personas.
La contaminación lumínica, según el Conicet, es “la emisión del flujo luminoso, por fuentes artificiales de luz constituyentes del alumbrado nocturno, con intensidades, direcciones o rangos espectrales inadecuados para la realización de las actividades previstas en la zona alumbrada”. Esta tiene efectos negativos en la vida de las personas (principalmente en las ciudades) y de los animales que habitan en zonas cercanas a estas luces artificiales.
Según la ONU, la presencia de iluminación artificial cada vez es mayor en los espacios al aire libre: “más del 80% de la población mundial vive bajo un «cielo alumbrado» y, en Europa y Norteamérica, la cifra se acerca al 99%. La observación vía satélite ha demostrado que, entre 2012 y 2016, los espacios al aire libre iluminados artificialmente se han incrementado en un 2,2 % anual”.
La contaminación lumínica y sus efectos en las aves migratorias
Naciones Unidas también explica que, cuando la luz artificial modifica los patrones naturales de luz y oscuridad de los ecosistemas, se trata de contaminación lumínica. “La oscuridad natural tiene tanta importancia para la conservación como la limpieza del agua, del aire y del suelo”, resalta. Un claro ejemplo de esto es que, cada año, la contaminación lumínica causa la muerte de millones de aves.
“Muchas aves migratorias, como patos, gansos, lavanderas y pájaros cantores de todo tipo, así como aves marinas, especialmente las que migran de noche, se ven especialmente expuestas al incremento de la contaminación lumínica”, detalla. “La luz artificial nocturna también puede afectar al calendario migratorio y a otros comportamientos estacionales, al alterar los relojes biológicos. Por ejemplo, las aves pueden confundir la luz artificial nocturna con períodos más largos de luz diurna. Puede ocurrir que las aves que sufren la contaminación lumínica en sus áreas de invernada inicien la migración antes que las especies que no están expuestas a la luz artificial, y la migración a destiempo puede resultar problemática si, durante el tránsito o en el lugar de destino, no están disponibles las condiciones ambientales y recursos necesarios”, suma.
”Estos comportamientos antinaturales inducidos por la luz pueden hacer que las aves migratorias pierdan sus reservas de energía, lo que las pone en riesgo de agotamiento, depredación y colisión mortal con edificios y otras infraestructuras artificiales”, concluye Amy Fraenkel, Secretaria Ejecutiva de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).